domingo, 15 de abril de 2018

Las conductas violentas y sus consecuencias en la sociedad





 

 
¨Él no respondió a mi llamada¨: así comenzó diciendo en una entrevista de televisión uno de los padres de las víctimas de la tragedia del 14 febrero. Al escuchar esa frase, vino a mi mente un montón de imágenes. Entonces no me quedó de otra que abrir mi laptop y comenzar a redactar este post.
Al escuchar atentamente lo que ellos narraban sobre el suceso y cómo les llegó la información de que su hijo era una de las víctimas, se me hizo un nudo en la garganta, mientras trataba de contener el llanto, es que soy madre.
Tal vez por eso, no me resultó difícil ponerme en su lugar y experimentar la misma sensación de desesperación que sintieron esos padres, al no recibir respuesta de su hijo cada vez que le llamaban al móvil.
Mientras más atención le prestaba al testimonio, más se agudizaba en mi alma la tristeza. Pero de igual modo no me detuve, seguí conectada con la entrevista hasta el final.
Sobre todo, por la ecuanimidad emocional que ambos mostraban en sus rostros cada vez que hablaban de las cualidades humanas de su difunto hijo y mostraban públicamente alguno de los mensajes que el chico dejó en las redes sociales en el Día del Padre. Sin que ninguno de ellos sospechara, que ésos, serían los últimos que publicaría en fechas tan importantes como esa. ¡Qué ironía del destino! ¿Verdad?
Ese joven, al igual que las demás víctimas, de seguro salió de su casa como un día cualquiera, en la rutina cotidiana de un individuo común… a diferencia que esta vez, no regresó, justo en el día de San Valentín.
Vuelvo a enfatizar lo que ya dije en otro artículo: No debemos dejar de decirles a esas personas que amamos cuán importante son en nuestras vidas, puesto que no sabemos con exactitud cuándo será la última vez que tengamos la posibilidad de hacerlo. ¡Es tan largo el dolor y tan corta la vida; que todos los seres humanos deberíamos practicar el perdón como deporte; y de esa forma, se nos haría más fácil perdonar a nuestros deudores.
Es curioso, porque esa familia salió de Venezuela, quizás huyendo de la pobreza y la violencia que se generó a raíz de todos los problemas económicos que vive en la actualidad esa nación. Tal vez se fueron antes; esa parte de la entrevista no me quedó muy clara.
Lo que si dejaron bien claro esos padres, es que lo hicieron con el objetivo de darle a su hijo una vida mejor, ¡vamos, en un país donde cualquier chico pude tener un carro del año si se lo propone, pero también un rifle de asalto AR-15 como el que utilizó Nikolas Cruz, (por demás con trastornos psiquiátricos) con el cual asesinó a 17 personas! ¡Qué paradoja del destino!

Algo que también llamó mi atención en esa entrevista, y por demás, me hizo reflexionar, es reconocer, que cuando somos capaces de cumplir bien la obra como padres, la pérdida irreparable de un hijo es sólo física, puesto que no nos deja ninguna sensación de culpa por algo que hicimos o dejamos de hacer en el momento apropiado. Por el contrario, creo que, más bien nos deja gratificación emocional por el deber cumplido. Al final, todos vamos a morir un día.
Esa gratificación era el vivo reflejo que yo veía en el rostro de esos padres, al referirse a la relación que mantuvieron en vida con su hijo. No me cabe la menor duda que le dieron en el momento apropiado, todos los gustos que se le podrían dar, menos la estabilidad de un país seguro…quizás, con más riesgo, del que dejaron detrás. A veces los padres erramos, al creer que estamos haciendo lo mejor para nuestros hijos. Bueno, ese es un tema muy escabroso, por el cual prefiero no transitar en este artículo.
Creo que ningún padre desearía que alguno de sus hijos muera antes que ellos, porque esa no es la ley de la vida. Y mucho menos, si son tan jóvenes.
El chico, al igual que los demás, fueron víctimas de la falla de un sistema “tan democrático”, que en el cual lo único que separa la libertad del libertinaje, es una línea tan delgada que más bien parece anoréxica. Por eso pienso que el gobierno tiene su cuota de responsabilidad de forma indirecta en el suceso, por no tomar las medidas para detener a tiempo, ese desenlace fatal.
Según dijeron algunos medios de información como la CNN en español y hasta el propio presidente de los Estados Unidos cuando se pronunció acerca del problema, el FBI dejó de darle seguimiento a Nikolas Cruz, tal vez para concentrarse en otros asuntos que para ellos, eran de mayor interés.
A esta agencia federal, desde el primer momento en que el chico publicó fotos en las redes sociales exteriorizando su deseo de ser un tirador profesional, les había llamado la atención. Y esa es otra falla del sistema. Porque ellos debían haberse concentrado y seguir de cerca el comportamiento de ese joven y si era preciso, haberlo arrestado, antes de que llevara a cabo la macabra idea que su mente enferma venía elaborando.
Tal vez, hoy, esas 17 personas estarían vivas, y no hubiese tantos padres y familiares llorando la perdida de esos seres queridos…
Soy una de las tantas personas que piensa que la matanza del 14 de febrero pudo haberse evitado y así sería un incidente menos de los tantos ocurridos en escuelas de ese país; bajo la mirada fría y conservadora de políticos de turno, a quienes no les importa darle la seriedad que requiere el asunto, con el fin de erradicar por completo el mal que lo aqueja.
Una muestra de lo que digo, es lo que tal vez va a pasar cuando el congresista republicano Carlos Curbelo haga la propuesta ante el senado, de no venderle a civiles armas militares como la que utilizó Nikolas Cruz.
Hay muchos intereses en juego que cuidar, como los de la Asociación Nacional del Rifle, para venir a tomar en serio lo que dice ese señor.
No sé cómo se sintió usted ante la propuesta del presidente Donald Trump, al sugerir la fatal idea de darles entrenamiento y armas de fuego a los profesores como si fueran casi militares, en vez de contratar más personal de seguridad. ¡En verdad, yo quede anonadada! Ya que la función de un profesor es instruir, no estar pendiente de un arma de fuego. ¡Sino, que cambie de profesión y se ponga a trabajar como policía! ¡Zapatero, a tu zapato!…así dice un viejo refrán.
La protección a civiles, debería ser la ley primera de cualquier nación. No solo para cuidar los centros escolares y religiosos, sino también las áreas públicas y establecimientos comerciales.
Pero en realidad se trata de los Estados Unidos de América , “el país más desarrollado y poderoso del Universo”, donde hay más personas con problemas psiquiátricos transitando por las calles sin diagnosticar, que en los centros de salud mental, y que además, portan armas de fuego, sin una evaluación médica. ¡Que desastre!

Deberían existir programas con fondos públicos y privados destinados a las escuelas, para crear departamentos de salud mental que atiendan a estudiantes con conductas violentas. De esta forma, la sociedad podría haberse evitado que el joven de 19 años Nikolas Cruz, tenga que pasar el resto de sus días en una prisión de alta seguridad, o lo que es peor, le den la pena de muerte, convirtiéndose en la víctima número 18 de su propio caso.
Porque no hay que ser master en psicología para notar en la mirada y en la conducta de ese chico, la enfermedad mental que lo aqueja.
Yo soy una profesional de la docencia y trabajo en uno de los tantos centros educacionales que existen en mi país, Cuba y estoy consciente que no vivo en sociedad perfecta, como dice una de las canciones del cantautor Pablo Milanés, debido a las carencias, y problemas económicos existentes en la actualidad.
Pero en los 116 años que llevamos de república, jamás se ha producido ningún tiroteo en ninguna de nuestras escuelas. Y eso, es un privilegio para cualquier sociedad, para los padres, estudiantes y profesores de cualquier nación. Decir lo contrario, además de mentir es una ignorancia de quien lo diga.
Voy a concluir este post con una cita célebre de San Agustín que dice: ¨Los que no quieren ser vencidos por la verdad, son vencidos por el error¨. 


 








Carmen Tamara.

lunes, 26 de marzo de 2018

Elena de mis recuerdos



Elena de mis recuerdos: un espectáculo con aciertos y desaciertos




Sábado 10 de Marzo: en este día hice algo diferente en mi rutina cotidiana, ya que me dispuse a visitar el teatro América; tal vez motivada por la propaganda radial y televisiva que estos medios le hicieran, al homenaje por el 90 aniversario de vida de la gran Elena Burke. Reconocimiento más que merecido por su trayectoria artística.

(Elena… De mis recuerdos), así se llamó el espectáculo que (por segunda vez), se presentó en la sala del mencionado teatro con todas  las localidades vendidas… algo que no imaginé que pasaría, en verdad les soy sincera.

Es que a veces olvidamos la capacidad de alcance que tienen los medios de difusión para promocionar (productos o servicios) en este caso, se trababa de un producto artístico…

Les confieso señores que, me quedé sin entradas, y las tuve que comprar en las afueras del teatro a sobreprecio.



Aciertos y desaciertos del espectáculo.



¡ATENCION!. La observación la hago como espectadora, (No soy periodista ni musicóloga).

Lázaro Caballero, sin lugar a dudas, es uno de los directores más prestigiosos y respetados en los medios de difusión como (la radio), por su capacidad y conocimientos acerca de programaciones musicales.

Pero no es lo mismo dirigir un programa radial como ¨El exitazo de cinco a siete¨, que dirigir un espectáculo musical en vivo.

La selección de los artistas, estuvo bien balanceada; en una escala del 1 al 10 le otorgo 9. Pero no así al repertorio que interpretaron algunos de esos artistas.

Hubo momentos de baja en el espectáculo provocando bostezos en algunos espectadores y el abandono de la sala por otros.

A mi juicio no había diversidad de géneros, por eso en ocasiones el espectáculo se tornó  lineal.

Si algo bueno tuvo Elena y hay que destacarlo, es que ella fue capaz como intérprete de pasear su voz por diversos géneros y estilo de la música cubana y uno de ellos fue justamente el Son…el cual se escuchó muy poco en el espectáculo.

 ¡Y no sé por qué, si en el elenco habían intérpretes de la talla de Haila María, ( por cierto,  interpretó una sola canción cuando otras artistas hicieron más de dos) que bien podía haber hecho una magnífica interpretación de cualquiera de los temas movidos que en vida, la Señora Sentimiento cantó.  

Otro desacierto, fue la falta de información para el público en el momento preciso, de los nombres de algunos artistas (no conocidos) que también conformaron el elenco. Y que sólo fueron mencionados fugazmente, en una de las dos o tres ocasiones en que apareció en escena la presentadora. Llegando demasiado tarde la información y provocando en algunos espectadores una cierta confusión; al extremo, que vi algunas personas preguntarle al de al lado:

-¿Y este (a) quién es? Y el otro responder:

-¡Qué sé yo!...

Afortunadamente no paso lo mismo con las figuras conocidas, puesto que todos los que estábamos allí presentes, sabíamos quiénes eran.

Pero en el caso de los no conocidos, sí necesitan ser presentados en el momento en que entraban o salían de escena, para ser identificados. Sobre todo, por las brillantes interpretaciones que en algunos de los casos, hicieron estos artistas, sin que muchos espectadores nos lleváramos a casa el nombre de estos  jóvenes talentos.

Con el respeto que merece Lázaro Caballero  como director del espectáculo, considero que ese fue un error, imperdonable. 

¿Y qué podemos decir de la escenografía y el diseño de luces? ¡Sin comentarios, señores!

Es una pena, que estas instalaciones no cuenten con los recursos necesarios, para brindarle a la comunidad que tanto lo necesita, actividades culturales. Y de esa forma estaríamos rescatando esos espacios ociosos que permanecen más tiempo cerrados que brindándoles un servicio útil a los pobladores de la comunidad.

Creo que Elena merecía, además del respeto de todos los cubanos, que otras instituciones con cierto poder tecnológico como RTV Comercial también se involucraran en el proyecto, con el objetivo de apoyarlo con los recursos necesarios para que el impacto del homenaje que, con tan buenas intenciones a alguien se le ocurrió, quedara digno del respeto a esa gran artista.

Pero bueno, son cosas que pasan y este es un buen pretexto para que todas las entidades que tienen que ver con proyectos artísticos que se presentan en instalaciones como el teatro América y no cuentan con los recursos necesarios, sientan la responsabilidad de aportar su granito de arena en ocasiones venideras. Y de seguro, los pobladores de la cuidad lo van agradecer con su asistencia a las distintas actividades que se programen, dispuestos a pagar la entrada, al precio que sea, pero con el confort que lleva la puesta en escena.

¿Qué puedo decir acerca del tiempo de duración del espectáculo? Sin tener conocimientos técnicos de dirección artística, creo que estuvo un poco largo: dos horas y tanto, ¡mucho tiempo!

 Hubo momentos en que se tornó un tanto tedioso, aunque cada artista dio de sí lo mejor, para rendirle culto a la cancionera más grande que ha dado este país.

 Tal vez, con hora y treinta, a mucho reventar, hubiesen dado en la diana…es mejor dejar al público con deseos que saturarlo.

Ahora vamos a destacar los aciertos que tuvo como dirección, el equipo comandado por Lázaro Caballero.

Hablé al principio de la selección del elenco artístico…fue genial. Pudimos disfrutar de las brillantes actuaciones de figuras bien establecidas como: Ivette Cepeda, Heidy Chapman, Arlenys, Osdalgia, y la legendaria Anaís Abreu.

Creo que a mi juicio faltó una cantante que muy bien podía integrar ese brillante elenco, me refiero a Yaima Sáez, por demás, es una excelente contralto como lo fue Elena, claro está… salvando las distancias.

Otro acierto del señor Lázaro Caballero; fue que la gran mayoría de los músicos, dígase cantantes e instrumentistas, eran jóvenes. Ese es un detalle de admirar, porque el repertorio que se hizo, en su totalidad, pertenece a la música cubana del siglo XX. Y todos, lo hicieron con un nivel muy alto de profesionalidad…

Qué decir del sexteto Vocal Retro que representó musicalmente el trabajo de los cuartetos  y en el cual también Elena incursionó en su paso por las D’Aidas, contribuyendo por demás, a su formación como vocalista: ¡Señores, fue excelente!

Qué manera de trabajar la dinámica, los reguladores, la afinación, la dicción. En fin, esos jóvenes me dejaron SIN PALABRAS.

Hubo otro instante en el espectáculo que también me dejó muy entusiasmada y fue ver a través de la magia  de la tecnología figuras tales como: Aymee Nuviola, Malena Burke, el gran Meme Solís (el más cuartetero, de los cuarteteros) y figuras no menos importantes, que ya no están físicamente entre nosotros y otras, que ya no radican en este país.

Estoy casi segura, que todo el público allí presente, agradeció el regalo antes mencionado que nos tenían reservado el equipo de producción. Ese fue un gran acierto. ¡Mis respetos y felicitaciones para todo el equipo!

Pero el mejor de todos los aciertos y el más emotivo, lo reservaron para el final…y me refiero al plato fuerte de la noche: la actuación especial de Farah María.

Para mí, fue una carta de triunfo a favor de la dirección artística al utilizarla como estrategia para cubrir cualquier imperfección que pudiera ocurrir, en el transcurso del espectáculo.

Miren, cuando sonaron los primeros compases de ese  gran tema (El Recuerdo de aquel largo Viaje) que tan dignamente ella defendió en el festival de Sopot, los que estábamos en la planta alta, nos pusimos de pie… porque no la veíamos en el escenario.

 En mi caso, me di cuenta que ella estaba cantando desde la platea, cuando el seguidor enfocó un área de la misma, y la pude ubicar visualmente. Y como todos, los allí presentes, encendí el móvil para  tomar evidencia de lo que estaba pasando con una artista que ya pasa de los 70 años y sigue siendo para muchos cubanos, la Farah de siempre. Admirada y respetada por su público; no solamente por las personas que como yo, tienen más de 50, sino también por muchos jóvenes que, entusiasmados los vi tomando imágenes. Tal vez hechizados por el carisma que aún sigue trasmitiendo en la pista, la Gacela de Cuba.

Por eso si alguien me preguntara que fue lo más acertado en ese espectáculo, sin lugar dudas respondería: la presentación de Farah.  

Señores… es que ella fue un icono de la canción en la década de los 80 (a pesar de no contar con una voz muy extensa), pero si con un carisma inconfundible.

 Además, fue un símbolo de la sensualidad de la mujer cubana en aquella época; una verdadera criollita de Wilson. No había otra artista mujer en Cuba, que la pudiera superar:  ¡Era ella, LA MISMISIMA, original y sin copia!  

Para las mujeres de mi generación, Farah marcó algunos estilos en la moda, muchas queríamos parecernos a ella.

¡Y qué decir de los hombres de mi generación, que muchos se volvían locos con su presencia.

 Recuerdo que yo tenía una amiga, que le apagaba el televisor al esposo cada vez que Farah salía en un programa. Esas cosas sólo pasaban con ella: ¡señores esto es en serio y no en sirio!

En verdad me dio mucha alegría verla; creo que por encima de sus 70 años aún sigue siendo una mujer sencilla y muy atractiva; capaz de mover multitudes aunque ya no esté de moda. Eso es lo que yo llamo… ser un artista de pueblo. ¡Nada, que cuando yo sea grande, quiero ser como ella!.

Felizmente, los cubanos que vivimos en la isla, agradecemos desde el corazón que todavía podamos contar físicamente con artistas de la talla de Farah, Omara; y muchos otros, que aunque ya no viven en Cuba, siguen defendiendo la buena música cubana en cualquiera de los escenarios de este mundo donde la presentan, con mucha dignidad.

Por todo y todos, estoy más que agradecida. Pertenezco una generación que sabe apreciar la buena música.

Quiero concluir con una frase célebre para agasajar a todas  las mujeres que de una forma u otra fueron homenajeadas en ese espectáculo. Por eso les dejo como regalo al final del artículo, un fragmento de la presentación que hiciera la Gacela de Cuba…  


Como mujer, no tengo país. Como mujer, mi país es el mundo entero.

                                                                                                    Virginia Wolf.


Gracias.





 Carmen Tamara.
 

                             


        
   

               
    
   

           

domingo, 18 de marzo de 2018

La importancia de la confianza en las relaciones interpersonales






Voy a comenzar este post, con un fragmento del texto de la canción que da título a la película ¨El día que me quieras¨, con el objetivo de utilizarlo como telón de fondo para presentar el tema que a continuación vamos tratar en el artículo de hoy: Las promesas y sus consecuencias positivas o negativas.


Dice el texto de la canción:

El día que me quieras,

la rosa que engalana,

se vestirá de fiesta,

 con su mejor color.

Y al viento las campanas,

dirán que ya eres mía,

y locas las fontanas,

 se contarán su amor.

Esta canción completa es preciosa, sobre todo por su línea melódica y las imágenes poéticas que nos trasmite el texto. Evidentemente, se trata de una promesa de amor en su totalidad, que cualquiera de nosotros podríamos hacer o recibir.

 Nuevamente vuelvo a retomar la figura del gran cantor argentino Carlos Gardel, con el fragmento de la canción que mostré; ya lo hice recientemente en uno de los últimos artículos que publiqué y creo que en ambas ocasiones, valió la pena hacerlo.

 Volviendo al tema que nos ocupa, se me ocurre hacerle una pregunta:

¿Cómo cree usted que se sentiría una  persona que confió  en alguien, que no pudo cumplir lo que prometió?

Desgraciadamente,  las promesas no cumplidas ponen en la cuerda floja la confianza que los demás han depositado en nosotros. Por tanto, es mejor que no prometas y no que prometas y no cumplas, no dejes que tu boca te haga pecar.

Por eso, es importante que las promesas que hagamos, estén dentro de nuestras posibilidades reales, así estaríamos más cerca de cumplirlas.

Miren, les cuento. Hace un par de años, yo comencé a salir con un enamorado, el cual parecía ser el ¨hombre ideal¨, incluso para el gusto de una mujer exigente.

Aquel hombre, aparentemente caballeroso, guapo y lleno de detalles, me prometió además de la luna,  todas las estrellas que existen en el firmamento. Que él me haría la mujer más feliz, que madre haya traído a este mundo. ¡Realmente eso suena muy bien a los oídos de cualquier fémina!  ¿O me equivoco? ¿Qué dicen las mujeres?

¡Amigos, les soy sincera, casi que le creo!  Ya que todo parecía estar perfecto tal como él lo dibujaba. Pero el tiempo se encarga de ponerlo todo en su lugar y así fue que la verdad salió a flote, porque la mentira tiene piernas cortas.

 Lo  único que era cierto en todo lo que me prometió ese caballero, es que juntos comenzaríamos a escribir un libro que solo uno de los dos terminaría, y así fue.  Todo lo demás, incluyendo hasta su propio nombre de pila fue ¨Lo que el Viento se llevó¨.

Las personas como este señor, que comenten errores de tal magnitud porque prometen lo que no pueden cumplir, además de necesitar ayuda psicológica, penosamente son dignos de lastima, ya que piensan que son más importantes ante la mirada de los demás construyendo castillos de arena que el paso del tiempo puede desmoronar con facilidad.   

¿Por qué comprometerme con todo lo que me piden?

Pienso que una persona sensata sabe decir NO en el momento apropiado, ya con esa actitud, estará protegiendo su imagen de las huellas de carácter emocional o espiritual, que ocasionan en los demás las promesas incumplidas o deshechas. Sucede, que cumplir lo prometido se puede ver afectado por asuntos ajenos a nuestra voluntad, pero de igual modo, podríamos ser juzgados.

Si en el terreno laboral, su jefe le promete algo relacionado con un ascenso a un puesto superior o un aumento salarial por el buen desempeño de su trabajo y no lo cumple, no solo está violando un procedimiento legal respecto a algo que tal vez a usted, le pertenece por derecho propio. También está poniendo en riego su capacidad de liderazgo y el respeto que le deben los subordinados.  Y eso es una mala señal para ambas partes.

Ya que usted dejará de confiar en su jefe y si él se respeta lo suficiente, de seguro se sentirá fatal al ver su palabra en tela de juicio.

 En el área de los sentimientos y me refiero a las relaciones interpersonales, también debemos ser cuidadosos y sobre todo realistas con las promesas que hagamos, Y esto es válido tanto para quien la hace como para quien la recibe.

Y lo digo, porque a veces comenzamos una relación amorosa con alguien que al principio nos resulta muy apasionada. Al sentirnos a gusto con el beneficio espiritual que nos proporciona, hacemos promesas que después no podemos cumplir. Porque olvidamos que las pasiones son como las flores, que viven solamente una alborada. Es decir, que pueden apagarse en cualquier momento y no encenderse nunca más.

Entonces pregunto: ¿Qué hacemos con los pedazos deshechos de los sentimientos  mutilados de esa persona, a la cual le prometimos y no  le pudimos cumplir por entero? ¿Y cómo queda nuestra imagen después de esa decepción?

Es muy complejo responder esa pregunta con exactitud, ya que depende de muchos factores.

Supongamos el siguiente ejemplo: Un padre le promete a su hijo que le va a regalar unas vacaciones en un lugar especial si el joven obtiene calificaciones  de excelente como estudiante. Pero ese padre, que siempre ha cumplido con todo lo que ha prometido a ese hijo, esta vez, se ve imposibilitado porque se ha quedado sin empleo y por esa razón, no puede asumir el costo del viaje.

Hay dos factores aquí que debemos tener en cuenta:

a) ¿Cómo se sentirá el padre con esta situación?

 b) ¿Cuál sería la reacción emocional de ese hijo que se esforzó tanto, para al final, no obtener el premio que su padre le prometió? ¿Qué piensa usted?

 Yo soy madre y creo que responder a esas preguntas puede resultar tan difícil, como determinar la cifra exacta de operaciones numéricas que se pueden realizar en una calculadora, ya que cada persona es un mundo.

 Si la relación entre ellos es excelente, de seguro que la imagen de ese padre no se va a desvalorizar ante su hijo por no cumplir en esa ocasión con la promesa, pues nunca antes le falló y más, si ese hijo no es una persona egoísta. ¡Pero bien que podría resultar lo contrario!

Felizmente, en casos similares al ejemplo mostrado,  las promesas no cumplidas no tienen por qué establecer una dicotomía en las relaciones interpersonales.

En mi humilde opinión, no existe mejor receta que disfrutar el presente junto a las personas que amamos, sin dejar nada en el pasado, ni tampoco promesas (a corto o a largo plazo) para el futuro. ¡Pues si no hay promesas, tampoco hay reclamos!

 Debemos estar conscientes que todo en esta vida tiene fecha de vencimiento y por esa razón, no debemos aferrarnos como un salvoconducto a la eternidad, a nada, ni a nadie. El tiempo, señores, es el metrónomo perfecto para medir las acciones relacionadas con nuestra vida cotidiana.

Desconfianza y Promesas.

¡Atención a todos los padres! Hay que ser muy cuidadosos con las consecuencias que podrían traer la disolución de la pareja  y como esto afectaría los vínculos con nuestros hijos, en especial en relación con las promesas que les hagamos y las posibilidades reales de cumplirlas.

Hay muchos hombres que al formar otra familia tienden a olvidar los deberes contraídos  con los demás hijos nacidos de relaciones anteriores, no cumpliendo adecuadamente con su función, al extremo de poner en riesgo el amor y su credibilidad como padres.

De tal manera, las promesas incumplidas a los hijos, generarán en ellos desconfianza hacia sus progenitores. Esta podría manifestarse incluso como conductas inadecuadas cuando en algún momento le advirtiésemos seriamente sobre determinados asuntos relacionados con valores morales o patrones a seguir, pues no confiarían en nosotros.

 Es muy importante  que prediquemos con el ejemplo para crear confianza, para que no se cumpla ese viejo refrán que dice: ¨haz lo que yo digo y no hagas lo que yo hago¨.

 Y eso es lo que pasa cuando exigimos a alguien lo que no somos capaces de hacer. Creo que deberíamos como padres, ser un evangelio vivo para nuestros hijos, y así, estaríamos garantizando el respeto que nos deben como adultos que somos.

Las personas mayores al igual que los niños, necesitan sentirse seguros, por eso es de vital importancia la confianza que le debemos brindar para su estabilidad emocional, sobre todo, cuando les hagamos promesas.

Me gustaría concluir este post con una cita de Aristóteles que dice: ¨Las virtudes más grandes son aquellas que más utilidad reportan a las otras personas¨.

Lo invito a que usted, que junto conmigo, reflexionemos y seamos portadores de esas utilidades, ya que resultan  necesarias sobre todo en estos tiempos, donde preservar la especie humana debe ser el objetivo primario de cada persona que habita este mundo.

 Gracias  







Carmen Tamara