¿Cuándo comenzar de nuevo una relación de pareja y que tipo de relación es la correcta?
Serian muchas las
respuestas, ya que cada individuo es único e irrepetible y no todos tenemos la
misma necesidad de compañía ni compartimos por igual los códigos sentimentales
para unirnos en pareja con alguien.
En mi caso en particular, me daría un tiempo, para poner en orden mis sentimientos y comenzar una nueva relación sin resentimientos ni frustraciones emocionales.
Encuestas realizadas en algunos programas televisivos han revelado que más del 65 % de las personas prefieren poner en práctica ese refrán que dice: “un clavo saca a otro”, cuando de comenzar una nueva relación de pareja se trata. ¿Pero todos tendrán el mismo diámetro, calibre y utilidad?
En mi caso en particular, me daría un tiempo, para poner en orden mis sentimientos y comenzar una nueva relación sin resentimientos ni frustraciones emocionales.
Encuestas realizadas en algunos programas televisivos han revelado que más del 65 % de las personas prefieren poner en práctica ese refrán que dice: “un clavo saca a otro”, cuando de comenzar una nueva relación de pareja se trata. ¿Pero todos tendrán el mismo diámetro, calibre y utilidad?
No quiero que mi pregunta sea mal interpretada (me refiero a los clavos);
considero que el asunto es mucho más complejo que una simple frase…
Señores, es que hoy vivimos en un mundo donde los valores espirituales no están en igualdad de condición con los materiales: ” Tin tiene, tin vale, si tin no tiene, no vale ni dos kilos prietos”.
Es un viejo refrán que ha venido cobrando vigencia desde tiempos remotos y que en la actualidad no solo contempla lo material, pienso que abarca mucho más. Mi pregunta es la siguiente:
¿Somos realmente lo que tenemos?
Supongamos que lo que tienes para ofrecer en una nueva relación de pareja además de tus buenas intenciones, es la parte económica, debido a contar con buena solvencia.
¿Buscarías a alguien similar o prefieres utilizar el contrapeso? Vamos, que la
otra persona aporte lo espiritual, como si se tratase de una sociedad
sentimental entre dos. ¡Es solo un ejemplo hipotético, no le estoy sugiriendo a
nadie que lo haga!
El concepto de pareja en la actualidad, ha venido experimentando cambios marcados con respecto a lo que se conoce y denominamos relación de pareja tradicional.
Hoy en día existen tantas formas de relacionarse sentimentalmente con alguien, que no son pocas las personas que prefieren las relaciones abiertas, sobre todo, si han fracasado en una o varias de corte tradicional. Es curioso, podríamos llegar a pensar que las costumbres se parecen a su tiempo.
El siglo XXI comenzó mostrando un rostro totalmente diferente a lo vivido por la humanidad desde los finales del siglo XX en muchos aspectos. La tecnología por ejemplo, evoluciona muy rápidamente, prometiendo ser el acontecimiento más notorio que el hombre, como especie, haya conocido y experimentado desde la aparición de la raza humana.
¡Pero qué podemos decir de los valores morales y sentimentales que conforman esas llamadas “relaciones de pareja de nuevo tipo”, que cada vez ganan más adeptos a sus prácticas y no solo en los más jóvenes, sino también en los menos jóvenes!.
Nada amigo (a), que el paso arrollador de este siglo ya comienza a dejar huellas notables, unas positivas y otras negativas, como es el caso de algunas conductas un tanto “inusuales” para la sociedad en aspectos relacionados con ”lo moral”, ¡aunque no dejan de ser apasionantes!
Y cualquier individuo que desee experimentar las nuevas tendencias existentes en cuanto a relaciones de pareja como filosofía de vida, puede hacerlo con total libertad.
Comenzar una nueva relación amorosa en estos tiempos es casi un reto, sin importar la edad ni el nivel cultural de los involucrados. Pero más difícil resulta aún hallar un modo civilizado de ponerse de acuerdo para definir qué y cómo se quiere para que todo marche sobre ruedas.
Actualmente hay muchas personas que siguen siendo muy conservadoras en cuanto a temas como este, ya que defienden a capa y espada, el modo tradicional de dos personas relacionarse sentimentalmente y es correcto. Pero les soy sincera: tampoco estoy en desacuerdo con algunas prácticas siempre y cuando ambos miembros de la pareja lo asuman con autenticidad.
Lo que me parece deshonesto, y es mi opinión en particular, es que sólo un miembro de la pareja sea el que disfruta, mientras el otro sufre las consecuencias de la infidelidad.
Señores, es que hoy vivimos en un mundo donde los valores espirituales no están en igualdad de condición con los materiales: ” Tin tiene, tin vale, si tin no tiene, no vale ni dos kilos prietos”.
Es un viejo refrán que ha venido cobrando vigencia desde tiempos remotos y que en la actualidad no solo contempla lo material, pienso que abarca mucho más. Mi pregunta es la siguiente:
¿Somos realmente lo que tenemos?
Supongamos que lo que tienes para ofrecer en una nueva relación de pareja además de tus buenas intenciones, es la parte económica, debido a contar con buena solvencia.
¿Buscarías a alguien similar o prefieres utilizar el contrapeso? Vamos, que la
otra persona aporte lo espiritual, como si se tratase de una sociedad
sentimental entre dos. ¡Es solo un ejemplo hipotético, no le estoy sugiriendo a
nadie que lo haga! El concepto de pareja en la actualidad, ha venido experimentando cambios marcados con respecto a lo que se conoce y denominamos relación de pareja tradicional.
Hoy en día existen tantas formas de relacionarse sentimentalmente con alguien, que no son pocas las personas que prefieren las relaciones abiertas, sobre todo, si han fracasado en una o varias de corte tradicional. Es curioso, podríamos llegar a pensar que las costumbres se parecen a su tiempo.
El siglo XXI comenzó mostrando un rostro totalmente diferente a lo vivido por la humanidad desde los finales del siglo XX en muchos aspectos. La tecnología por ejemplo, evoluciona muy rápidamente, prometiendo ser el acontecimiento más notorio que el hombre, como especie, haya conocido y experimentado desde la aparición de la raza humana.
¡Pero qué podemos decir de los valores morales y sentimentales que conforman esas llamadas “relaciones de pareja de nuevo tipo”, que cada vez ganan más adeptos a sus prácticas y no solo en los más jóvenes, sino también en los menos jóvenes!.
Nada amigo (a), que el paso arrollador de este siglo ya comienza a dejar huellas notables, unas positivas y otras negativas, como es el caso de algunas conductas un tanto “inusuales” para la sociedad en aspectos relacionados con ”lo moral”, ¡aunque no dejan de ser apasionantes!
Y cualquier individuo que desee experimentar las nuevas tendencias existentes en cuanto a relaciones de pareja como filosofía de vida, puede hacerlo con total libertad.
Comenzar una nueva relación amorosa en estos tiempos es casi un reto, sin importar la edad ni el nivel cultural de los involucrados. Pero más difícil resulta aún hallar un modo civilizado de ponerse de acuerdo para definir qué y cómo se quiere para que todo marche sobre ruedas.
Actualmente hay muchas personas que siguen siendo muy conservadoras en cuanto a temas como este, ya que defienden a capa y espada, el modo tradicional de dos personas relacionarse sentimentalmente y es correcto. Pero les soy sincera: tampoco estoy en desacuerdo con algunas prácticas siempre y cuando ambos miembros de la pareja lo asuman con autenticidad.
Lo que me parece deshonesto, y es mi opinión en particular, es que sólo un miembro de la pareja sea el que disfruta, mientras el otro sufre las consecuencias de la infidelidad.
Y aunque nos asista el derecho como ser humano, de elegir el tipo de relación
que mejor nos plazca y como deseamos que sea, no debemos olvidar jamás que en
una relación de pareja, como lo define la palabra, intervienen dos. Y es muy importante tener en cuenta la opinión del otro para determinar cómo vamos a servir la mesa, si para dos, tres o cuatro comensales…
Voy a concluir este post con una frase de Gabriel García Márquez que dice: “No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad”.
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Carmen Tamara




