Si tienes un amor, déjalo libre. Si regresa a ti… era tuyo, si no regresa, bueno, todos sabemos lo demás…
Hace unos días, recibí un mensaje a través de Facebook de una persona
que me propuso que escribiera un post, sobre una etapa en su vida, con
el objetivo de que podamos reflexionar con la historia que nos cuenta.
Como era de esperar, me pidió de favor que mantuviese en anonimato el
perfil de las personas que conforman la historia, por eso los nombres de
los personajes que voy a utilizar, incluyendo el suyo propio, son de
ficción.
Corrían los años noventa y el periodo especial parecía no
tener fin. Eran tiempos difíciles, no solo para los que ya estábamos
nacidos, sino también para los que estaban por nacer.
Amelia, que
es el nombre con el cual voy a identificar a la protagonista, tenía
siente meses de gestación cuando Gerardo, su pareja, decide abandonar el
país en una balsa, por los problemas existentes que sacudían la
economía. Gerardo, su gran amor y padre del bebé que llevaba en su
vientre, parecía desconocer el secreto que celosamente Amelia guardaba
acerca de la patología que arrojó las pruebas de alfafeto proteína de
su primogénito.
Según ella, temía ser abandonada por Gerardo si
este se enteraba que su anhelado hijo varón nacería con un defecto,
error que pudo corregirse en el momento apropiado y ella no lo hizo,
prefiriendo continuar con el embarazo a pesar del riesgo que corría la
salud del feto.
Al llegar a los Estados Unidos rápidamente Gerardo
se estableció, ya que contaba con amigos y familiares que lo ayudaron a
levantar, para crear las condiciones y reunirse en el menor tiempo
posible con su mujer e hijo.
Amelia, para evitar las miradas y los
comentarios acerca de la enfermedad del niño, y por temor a que
llegara a oídos de Gerardo, se fue a vivir donde una tía en Pinar del
Rio, allí tenía las condiciones necesarias para atender la anomalía de
su pequeño Gerardito…
Aunque Gerardo y Amelia mantenían
comunicación a través de cartas y llamadas telefónicas, ella siempre se
la agenció para evitar que Gerardo viera lo menos posible a su hijo en
fotos, para que no notara que el niño era hidrocefálico. Tres años
después, debido a una complicación el niño fallece, justo en el momento
en que Gerardo ultimaba los detalles para la salida ilegal del país de
ambos.
Amelia, una vez más decide ocultarle la verdad al amor de su vida, pero esta vez, sobre la muerte súbita del pequeño.
¡Señores, a veces nos complicamos la existencia por no decir una verdad
a tiempo olvidando que la mentira tiene piernas cortas¡
Finalmente llegó el encuentro entre Gerardo y Amelia en los Estados
Unidos, sorprendentemente no sólo ella tenía un par de verdades que
contar, todo parece indicar, que él también guardaba UN SECRETO tan
oscuro como el de Amelia….¿CUAL SERÍA?
Bueno, hasta aquí llegó la
primera parte de la historia.
Les pido que sean pacientes porque no
sabremos lo que sucedió entre ellos hasta tanto no reciba la segunda
parte…ese fue el trato que hice con esta persona. Espero que ella cumpla
con su palabra así como yo acabo de cumplir con la mía.
Continuará…
Carmen Tamara
lunes, 28 de enero de 2019
sábado, 15 de diciembre de 2018
Enfrentar la Depresión.
Cómo afrontar la depresión desde la espiritualidad
Lo que tiene la mente lo revela tu espíritu…
Quizás
cuando eras pequeño y te portabas mal por no tomar la medicina, no comerte la
comida, o no querer dormir, te metían miedo con el pinchazo de la jeringuilla o
con el coco.
Todo por
tratar de modificar tu comportamiento. De niños aprendemos lo que es el miedo
a través de nuestras experiencias. Esto nos ayuda a mantener la percepción de
riesgo, y esa sensación un tanto molesta a lo largo de nuestras vidas.
Tememos a
enfermar gravemente, a las guerras, a quedarnos sin empleo, a abandonar nuestra
posición social, a romper con la pareja, o a perder un ser querido. Numerosos
pueden ser los motivos que generan esa angustia y malestar, pudiéndonos llevar
hasta la depresión.
Este artículo
pretende mostrarle algo de lo que estoy completamente convencido por mi
experiencia en la interacción diaria con amistades y pacientes de todas las
edades.
El número
de niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos con tendencia a la
depresión continúa creciendo. Cada vez más hay un aumento del individualismo, y un
descenso en paralelo del deterioro estructural en el sistema de creencias de
los seres humanos.
Poseemos un
recurso sencillo de aplicar que puede atenuar, prevenir y combatir los
problemas de nuestra vida cotidiana, para evitar ser víctima del estrés y la
depresión.
El móvil de
sus motivaciones son las necesidades. Están las importantes y las
imprescindibles, las materiales y las espirituales, y deben de ser satisfechas.
Es una necesidad vital en nuestro ser la capacidad de mantener el equilibrio, y
la depresión es precisamente la pérdida del balance físico y emocional.
Aquí jugará un papel importante su inteligencia emocional.
Expertos
aseguran que el premio Nobel de Literatura Ernest Hemingway cuando decidió
quitarse la vida transitaba por un cuadro clínico complejo; Depresión.
Estar
deprimido es estar disminuido e incapacitado de manera física y psicológica
por un conjunto de síntomas que perjudica nuestra calidad de vida.
Cuando no
contamos con mecanismos que nos posibiliten cumplir con las promesas y resolver
los problemas, podemos ser objetos de una incongruencia entre los procesos del
conocimiento (pensamiento/lenguaje) y el modo de expresión de los mismos
(conducta/comportamiento).
Esta especie
de disonancia cognitiva del comportamiento no es más que la capacidad
natural que el individuo tiene para pensar una cosa, decir otra y hacer lo
opuesto en un espacio breve de tiempo. ¿Cuántas veces le ha pasado?
Este es un
ejemplo:
LTC,
paciente de 36 años nos refiere que en la mañana tomando una ducha le vino a
la cabeza la idea de salir a buscar trabajo por que pronto va a ser padre. Se
le pregunta si pudo encontrar trabajo, y responde que apenas cinco minutos
después habló con su hermano y quedaron en verse. Se le pregunta si pudieron
verse, y contesta que el día se nubló y no se quería mojar, pero que al
final no llovió. Entonces aprovechó y decidió venir a consulta.
Si
frecuentemente le ha pasado esto, ha condicionado de forma no consciente una
inseguridad con tendencia a aumentar los niveles de ansiedad y frustración,
además de ser portador de un espíritu simplista, conformista y acomodado,
alterando su sistema de prioridades cotidianas e influenciando negativamente
su autoestima.
Esto es
peligroso pues está comprometiendo la estructura de su personalidad,
perpetuando la tendencia a ser una persona emocionalmente inestable, común en
el sujeto con un trastorno ansioso depresivo. En estas personas el hecho
de hacer frente a los pensamientos negativos se disipa e incrementa su estado
de ánimo adverso. Parece que sólo pudieran mejorarlo por el esfuerzo
sostenido paso a paso y momento a momento, pero les falta voluntad.
La mayoría
de los casos asistidos que logran permanecer en terapias con un enfoque
cognitivo conductual responden de manera favorable cuando logran entender y
experimentar la existencia de la dicotomía universal de los dos componentes
que conforman el mundo; El material Objetivo y el subjetivo espiritual.
A partir de
un sistema de creencias este último componente aplica a la idea que:
1. Hay una
fuerza sutil que te limita y obliga.
2. Hay una fuerza mayor que te libera y sostiene.
2. Hay una fuerza mayor que te libera y sostiene.
Un sistema
de creencias adecuadamente instaurado puede ser la oportunidad de desarrollar
esa capacidad que le permita afrontar la vida, y creer en la posibilidad de
escapar de ese funesto destino.
¿Qué es la Depresión?
Si
partiéramos la palabra De · presión pudiera entenderse como: el producto De
una fuerza que ejerce presión para oprimir, dominar, incapacitar o limitar
algo o a alguien.
Entonces
pudiéramos decir que: Depresión es el producto de una fuerza superior a mi
voluntad que ejerce presión para oprimirme, dominarme, limitarme o
incapacitarme.
Aquí hay
dos tendencias a la hora de resolver los problemas:
Por un lado
el exceso de preocupación en el momento de solucionar los conflictos con altos
niveles de ansiedad e impotencia.
Del otro
lado el desánimo absoluto para hallar la salida.
Si se ha
visto en el primer caso usted visualiza de manera exagerada la situación,
limitando sus recursos para analizar las características y posibles soluciones
del problema o enfermedad.
Entonces
sí:
E= Problema o Enfermedad
S= Posible Solución
IMS= Impresión de la Magnitud de la
Situación.
La fórmula
quedaría de la siguiente forma:
IMS nunca = y si mayor que
E+S.
En este caso
la alteración que presentas no está dada por el problema en sí, o por el modo
de resolverlo, sino por la Impresión de la Magnitud de la Situación (IMS),
plagada de interpretaciones pesimistas, viendo de manera imprecisa tu
condición (E) y tus posibilidades reales (S). Siempre verás la gran tormenta
antes que el viento y el agua empiecen a azotar.
En el
segundo ejemplo ya tienes los cielos cerrados permanentemente en medio de un
huracán categoría cinco sin querer hacer nada. Consideras el fracaso como
una situación invariable hasta logar transferirlo a casi todas las áreas de
tu vida. Dejas que un revés momentáneo se convierta en una fuente
duradera de desesperación e impotencia. Estás deprimido.
Dos puntos para tratar con la Disonancia Cognitiva del
Comportamiento
- Ser consciente es saber y asimilar esta capacidad natural y tan perjudicial para nuestras vidas que nada favorece. Somos sujetos y objetos de una disonancia cognitiva del comportamiento. Pienso, expreso y hago en definitiva lo opuesto a eso de manera frecuente.
- Reducir la frecuencia al máximo de estos eventos, tomando el tiempo necesario para pensar, decir y realizar de manera congruente aquello que has dicho o prometido en cuanto de ti dependa.
¿Cómo y cuándo resolver un problema?
No es
conveniente intentar manejar el asunto de manera definitiva, mejor ve tratando
poco a poco lo esencial del problema con serenidad y en circunstancias
permisibles.
La vida es
un constante aprendizaje y es posible mantener el equilibrio biológico y
emocional para tratar de aprovechar las oportunidades de manera objetiva en pos
de la prosperidad, la armonía física y espiritual.
Ante esa
fuerza constante que te hostiga y te quiere sujetada a ella, hay otra superior
que te desata y jamás te condena, operando siempre a tu favor. Hablamos de la
Fé.
No te
desanimes. Lo único completamente infalible eres tú si la esperanza y La Fé
verdadera están de tu lado, ella no conoce el mal y permanece siempre fiel.
El bien
siempre contribuye para aquellos que son capaces de mantener la esperanza. Aférrate con certeza a aquello que
anhelas porque en su momento podrá ser.
Ella te da:
- El privilegio de preservar la calma para asimilar y esperar ante la imposibilidad de hacer.
- La osadía para modificar o sustituir lo que es modificable y sustituible, dejándote ver que hay cosas importantes pero otras imprescindibles.
- La sabiduría para que te des cuenta cómo y cuándo proceder.
- La Fe es un ejercicio de fuerza; practícalo.
- La incredulidad limita el poder de esta verdad.
Hay muchas
cosas malas que evitar y buenas por hacer. No temas porque con la Fé puedes
vivir sin miedo a nada.
Hay una
fuerza sutil que te oprime y obliga, pero hay otra superior que te libera y
defiende. No seas esclavo de tu propio parecer.
Consejos
adicionales.
- No te aceptes en la resignación, mejórate, y pierde el miedo a crecer.
- No te desesperes; la paciencia también es una acción fruto del espíritu.
- No te fatigues con la adversidad, y dale crédito a esa fuerza superior.
- No tengas miedo a perder lo material, ni te afanes en aumentarlo, aprovecha disciplinando tu mente y espíritu.
- No tengas como posesión; disfrutad es utilidad.
- No cuestiones ni lamentes; solo agradece.
Recuerda
estas tres palabras para prolongar los momentos de bienestar: perdón,
convicción y orden.
Ir en contra
de tu naturaleza puede ser la mejor solución y el mayor desafío.
La Fe viene
por el oír. Ro: 10
Wilmer Joaquín Quintana Piñera
viernes, 26 de octubre de 2018
Ejemplo de Superación
Hace un año aproximadamente, publiqué en
mi blog “50ymasvida”, un artículo sobre la discapacidad física, para
llamar la atención sobre este asunto.
En esta ocasión, quisiera compartir con ustedes dos historias a cuyos protagonistas la vida les quitó algo; a Eladio Reyes Árias, la vista y a Laritza Caridad Valdés, la posibilidad de andar con sus dos piernas, dejándole como opción una silla de ruedas.
En una de las tantas paradas, que hace el ómnibus de mi trabajo para recoger al personal, un día me percaté de la presencia de una joven discapacitada, quien acompañada de una señora y su silla de ruedas, siempre abordaba el transporte en el mismo lugar. Con el tiempo supe su nombre: Laritza Caridad Valdés y se acaba de graduar como ingeniera en la Universidad de las Ciencias Informáticas.
Mirando algunas fotos en Facebook sobre el acontecimiento de su graduación, me surgió la idea de escribir un post, para destacar algunos aspectos de la vida de esta joven TRIUNFADORA, pero al no tener vínculo con ella, no contaba con la información necesaria.
Pero sì conocía a uno de los jóvenes que aparecía en las fotos y por casualidad, estaba conectado en Facebook justo en el momento en que la idea revoloteaba en mi cabeza.
Entonces, entre otras cosas, le pregunte a Luis Daniel:
-¿Qué tanto conoces a Laritza? Es que me gustaría escribir un artículo sobre ella.
Sin titubear me respondió:
-¡Me parece genial, porque además de ser una buena estudiante, es UNA EXCELENTE PERSONA! Dime que quieres saber - me preguntó entusiamado..
Entonces me sentí afortunada como bloguera, porque no siempre se tiene la oportunidad de escribir “algo,” sobre individuos que además de ser TRIUNFADORES, también son ESPECIALES. Y más, si son capaces de aprobar la iniciativa de que alguien desconocido escriba acerca de sus vidas y en agradecimiento, te den las gracias por adelantado con una sonrisa en el rostro y mucha humildad en la mirada, como lo hizo Laritza.
Según me comentó su mamá, la cual tuvo que renunciar a su profesión como Licenciada en Enfermería para dedicarse por entero a la carrera de su hija (la señora que la acompañaba en el ómnibus), Laritza después de terminar el técnico medio en informática, decidió prepararse para subir un peldaño màs alto: hacer las pruebas de ingreso para entrar a la universidad. Para ella, su limitaciones físicas no podían convertirse en una barrera intelectual.
¡Bravo Laritza, esa es la actitud!
Por eso su vida como estudiante fue muy similar a la de cualquier otro joven, ya que participó en todas las actividades que le fueron posible. Se destacó mayormente en el campo de las artes, sobre todo en la literatura y los audiovisuales, obteniendo premios en los festivales de la FEU y el reconocimiento más importante que otorga la universidad, el Premio Mella.
Gracias al empeño y dedicación de Maritza Martínez (madre de Laritza), su hija ha podido vencer los retos que la vida le ha puesto por delante, convirtiéndose en un ejemplo de fortaleza interna para todos quienes la conocen.
Estoy convencida que en muy poco tiempo, el nombre de Laritza Caridad Valdés será un referente. No solo para jóvenes con alguna discapacidad física, sino también como ya lo es, para muchas personas capacitadas físicamente que deseamos realizar algún sueño.
Ahora hablemos de Eladio Reyes Árias.
A Eladio lo conocí en una ruta 98, hace más de treinta años. Ese día yo andaba muy enojada, por un asunto relacionado con el trabajo. Cuando subí al ómnibus, él estaba sentado en uno de los dos primeros asientos pegados a la puerta de subida.
Al pasar aproximadamente dos paradas, la persona que estaba a su lado se paró y yo me senté, sin fijarme siquiera quien viajaba a mi lado.
A los pocos minutos sentí algo rozando mi pierna, entonces giré la cabeza hacia mi derecha y lo vi.
No recuerdo que fue lo que dije, ¡pero como estaba tan molesta, me imagino que no debì ser nada agradable!
Un tanto apenado, me pidió disculpas y acomodó mejor su “maletica” (lo que había rozado mi pierna) e intencionalmente, mostró su bastón para que yo me diera cuenta de su discapacidad visual y relajar un poco las tensiones por las molestias ocasionadas.
Entonces fui yo quien se sintió apenada y le pedí que me dejara llevar sobre mis piernas la mochila que cargaba, además de su máquina Braille: ¡su fiel compañera hasta los últimos días de su vida!
Como Eladio era un EXCELENTE COMUNICADOR, comenzó a llamar mi atención hablándome de temas que él suponía que para mí, eran interesantes como artista.
Una vez pasado el Hospital Amejeiras se bajó del omnibus. Llevándose con él, además de mi malestar y mi enojo, mi nombre, teléfono, y dirección particular.
¡Nada, que realmente entre otras cosas, siempre fue un hombre muy astuto en asuntos de mujeres!
Así fue que comenzó mi relación sentimental con el primer débil visual, graduado de Teatrología en América Latina.
Eladio, además de teatrólogo, fue escritor. Pero también, fotógrafo, pintor y todo lo demás que las personas que le conocieron saben de él. En fin, UN ARTISTA CON MAYÙSCULAS…
En lo particular, puedo decir que para mí fue casi un maestro espiritual; por todas las cosas importantes que me enseñó y aprendí a su lado. Por eso creo no bastaría con escribir un artículo para agradecerle…aún seguiría estando en deuda con él.
Los que tuvimos el privilegio de conocerlo personalmente, sabemos que fue una persona MUY VALIENTE en todos los sentidos. Porque debido a su discapacidad, no sólo tuvo que lidiar con las barreras arquitectónicas que el hombre “capacitado” construye, sino también con la falta de sensibilidad de algunas personas aparentemente “capacitadas…”
Recuerdo que un día sentados en el muro del Malecón, yo le estaba dictando una de las escenas de la obra ¨Aquí el G2 soy yo¨, de Gerardo Fernández, para que él lo escribiera en su máquina Braille, puesto que al siguiente dìa, debía impartir un taller de teatro…
Al parecer, alguien cercano a nosotros malinterpretó aquella situación y llamó a la policía, argumentando que estábamos trasmitiendo mensajes y códigos para los Estados Unidos y un sinfín de disparates que prefiero no recordar.
De repente, vimos llegar a ¨la niña de los ojos azules¨, como popularmente le decían al patrullero en la década de los 80, sin imaginar que venían por nosotros .
Como era de esperar, nos pidieron el carnet de identidad; eso sí, en buena forma, esa es la verdad. A continuación uno de los policías le preguntó a Eladio:
-¿Ese aparato que cosa es?- refiriéndose a la maquina Braille..
-¿Qué tú crees? - Le respondió Eladio con una sonrisa en el rostro.
-¡No sé… y no te me hagas el gracioso; porque aquí el que hace las preguntas soy yo!
-respondió el policía un tanto enojado.
Entonces, antes que la situación se saliera de control, traté de persuadir al policía mostrándole el guión para que viera que se trataba en verdad de una obra de teatro.
Además, le expliqué por qué se lo estaba leyendo y con una seña le dejè entrever su discapacidad visual, a lo cual hizo caso omiso; todo parece indicar que no me creyó…
Fin de la historia: nos montaron en ´la niña de los ojos azules´ y fuimos a parar a la estación de policía.
Eladio como profesor y teatrista al fin, supo convertir aquel incidente tan desagradable, por lo menos para mí, en un acontecimiento sin precedente.
El oficial que estaba de guardia le preguntó al carpeta:
-¿Esta gente porque están aquí?
-¡Porque supuestamente estaban trasmitiendo mensajes subversivos con un aparato raro en el Malecón! -respondió el agente.
El oficial, que parecía ser una persona instruida, nos pidió con mucha gentileza que entráramos a su oficina para explicar el incidente, y sobre todas las cosas, para que le mostrásemos el supuesto “aparato de trasmisión”.
Señores, cuando el oficial vio la máquina Braille y el guión de una de las obras tantas veces trasmitida por la televisión cubana de aquellos años, por lo general casi todas con temáticas similares, a aquel hombre le subían los colores a la cara, por la falta de TACTO de los policías que no supieron diferenciar una máquina Braille de un equipo de transmisión.
Eladio siempre decía que el TEATRO ERA VIDA. Por eso sintió la necesidad de convertir la VIDA EN TEATRO cuando le pidió al oficial, que llamara a la oficina a los agentes que nos habían conducido a la estación, con el objetivo de mostrarles y explicarle que es y para que se utiliza, una máquina Braille como si se tratese de dos chiqulines. Además, los invitó y comprometió a participar en los talleres de teatro cubano que impartía .
Así de espontáneo era Eladio Reyes Árias. Y así también fuimos exonerados de un delito, el cual nunca habíamos cometido.
Debo destacar que los agentes nos pidieron disculpas y como recompensa, nos regresaron nuevamente al Malecón en “ la niña de los ojos azules ”.
En febrero del 2009, Eladio falleció y yo me enteré tres años después por el Canal Habana.
Aunque ya para esa fecha habíamos perdido comunicación por esas cosas de la vida, la noticia me entristeció.
Al tratar de buscar infrormación en internet acerca de su muerte, encontré muchas cosas que no sabía, sobre todo, lo referente a su realización profesional. Entonces me sentí aliviada y sobre todas las cosas, recorfortada, al saber que la gran mayoría de sus anhelos los realizò como un sueño cumplido, aunque su partida haya sido temprana.
Carmen Tamara
En esta ocasión, quisiera compartir con ustedes dos historias a cuyos protagonistas la vida les quitó algo; a Eladio Reyes Árias, la vista y a Laritza Caridad Valdés, la posibilidad de andar con sus dos piernas, dejándole como opción una silla de ruedas.
En una de las tantas paradas, que hace el ómnibus de mi trabajo para recoger al personal, un día me percaté de la presencia de una joven discapacitada, quien acompañada de una señora y su silla de ruedas, siempre abordaba el transporte en el mismo lugar. Con el tiempo supe su nombre: Laritza Caridad Valdés y se acaba de graduar como ingeniera en la Universidad de las Ciencias Informáticas.
Mirando algunas fotos en Facebook sobre el acontecimiento de su graduación, me surgió la idea de escribir un post, para destacar algunos aspectos de la vida de esta joven TRIUNFADORA, pero al no tener vínculo con ella, no contaba con la información necesaria.
Pero sì conocía a uno de los jóvenes que aparecía en las fotos y por casualidad, estaba conectado en Facebook justo en el momento en que la idea revoloteaba en mi cabeza.
Entonces, entre otras cosas, le pregunte a Luis Daniel:
-¿Qué tanto conoces a Laritza? Es que me gustaría escribir un artículo sobre ella.
Sin titubear me respondió:
-¡Me parece genial, porque además de ser una buena estudiante, es UNA EXCELENTE PERSONA! Dime que quieres saber - me preguntó entusiamado..
Entonces me sentí afortunada como bloguera, porque no siempre se tiene la oportunidad de escribir “algo,” sobre individuos que además de ser TRIUNFADORES, también son ESPECIALES. Y más, si son capaces de aprobar la iniciativa de que alguien desconocido escriba acerca de sus vidas y en agradecimiento, te den las gracias por adelantado con una sonrisa en el rostro y mucha humildad en la mirada, como lo hizo Laritza.
Según me comentó su mamá, la cual tuvo que renunciar a su profesión como Licenciada en Enfermería para dedicarse por entero a la carrera de su hija (la señora que la acompañaba en el ómnibus), Laritza después de terminar el técnico medio en informática, decidió prepararse para subir un peldaño màs alto: hacer las pruebas de ingreso para entrar a la universidad. Para ella, su limitaciones físicas no podían convertirse en una barrera intelectual.
¡Bravo Laritza, esa es la actitud!
Por eso su vida como estudiante fue muy similar a la de cualquier otro joven, ya que participó en todas las actividades que le fueron posible. Se destacó mayormente en el campo de las artes, sobre todo en la literatura y los audiovisuales, obteniendo premios en los festivales de la FEU y el reconocimiento más importante que otorga la universidad, el Premio Mella.
Gracias al empeño y dedicación de Maritza Martínez (madre de Laritza), su hija ha podido vencer los retos que la vida le ha puesto por delante, convirtiéndose en un ejemplo de fortaleza interna para todos quienes la conocen.
Estoy convencida que en muy poco tiempo, el nombre de Laritza Caridad Valdés será un referente. No solo para jóvenes con alguna discapacidad física, sino también como ya lo es, para muchas personas capacitadas físicamente que deseamos realizar algún sueño.
Ahora hablemos de Eladio Reyes Árias.
A Eladio lo conocí en una ruta 98, hace más de treinta años. Ese día yo andaba muy enojada, por un asunto relacionado con el trabajo. Cuando subí al ómnibus, él estaba sentado en uno de los dos primeros asientos pegados a la puerta de subida.
Al pasar aproximadamente dos paradas, la persona que estaba a su lado se paró y yo me senté, sin fijarme siquiera quien viajaba a mi lado.
A los pocos minutos sentí algo rozando mi pierna, entonces giré la cabeza hacia mi derecha y lo vi.
No recuerdo que fue lo que dije, ¡pero como estaba tan molesta, me imagino que no debì ser nada agradable!
Un tanto apenado, me pidió disculpas y acomodó mejor su “maletica” (lo que había rozado mi pierna) e intencionalmente, mostró su bastón para que yo me diera cuenta de su discapacidad visual y relajar un poco las tensiones por las molestias ocasionadas.
Entonces fui yo quien se sintió apenada y le pedí que me dejara llevar sobre mis piernas la mochila que cargaba, además de su máquina Braille: ¡su fiel compañera hasta los últimos días de su vida!
Como Eladio era un EXCELENTE COMUNICADOR, comenzó a llamar mi atención hablándome de temas que él suponía que para mí, eran interesantes como artista.
Una vez pasado el Hospital Amejeiras se bajó del omnibus. Llevándose con él, además de mi malestar y mi enojo, mi nombre, teléfono, y dirección particular.
¡Nada, que realmente entre otras cosas, siempre fue un hombre muy astuto en asuntos de mujeres!
Así fue que comenzó mi relación sentimental con el primer débil visual, graduado de Teatrología en América Latina.
Eladio, además de teatrólogo, fue escritor. Pero también, fotógrafo, pintor y todo lo demás que las personas que le conocieron saben de él. En fin, UN ARTISTA CON MAYÙSCULAS…
En lo particular, puedo decir que para mí fue casi un maestro espiritual; por todas las cosas importantes que me enseñó y aprendí a su lado. Por eso creo no bastaría con escribir un artículo para agradecerle…aún seguiría estando en deuda con él.
Los que tuvimos el privilegio de conocerlo personalmente, sabemos que fue una persona MUY VALIENTE en todos los sentidos. Porque debido a su discapacidad, no sólo tuvo que lidiar con las barreras arquitectónicas que el hombre “capacitado” construye, sino también con la falta de sensibilidad de algunas personas aparentemente “capacitadas…”
Recuerdo que un día sentados en el muro del Malecón, yo le estaba dictando una de las escenas de la obra ¨Aquí el G2 soy yo¨, de Gerardo Fernández, para que él lo escribiera en su máquina Braille, puesto que al siguiente dìa, debía impartir un taller de teatro…
Al parecer, alguien cercano a nosotros malinterpretó aquella situación y llamó a la policía, argumentando que estábamos trasmitiendo mensajes y códigos para los Estados Unidos y un sinfín de disparates que prefiero no recordar.
De repente, vimos llegar a ¨la niña de los ojos azules¨, como popularmente le decían al patrullero en la década de los 80, sin imaginar que venían por nosotros .
Como era de esperar, nos pidieron el carnet de identidad; eso sí, en buena forma, esa es la verdad. A continuación uno de los policías le preguntó a Eladio:
-¿Ese aparato que cosa es?- refiriéndose a la maquina Braille..
-¿Qué tú crees? - Le respondió Eladio con una sonrisa en el rostro.
-¡No sé… y no te me hagas el gracioso; porque aquí el que hace las preguntas soy yo!
-respondió el policía un tanto enojado.
Entonces, antes que la situación se saliera de control, traté de persuadir al policía mostrándole el guión para que viera que se trataba en verdad de una obra de teatro.
Además, le expliqué por qué se lo estaba leyendo y con una seña le dejè entrever su discapacidad visual, a lo cual hizo caso omiso; todo parece indicar que no me creyó…
Fin de la historia: nos montaron en ´la niña de los ojos azules´ y fuimos a parar a la estación de policía.
Eladio como profesor y teatrista al fin, supo convertir aquel incidente tan desagradable, por lo menos para mí, en un acontecimiento sin precedente.
El oficial que estaba de guardia le preguntó al carpeta:
-¿Esta gente porque están aquí?
-¡Porque supuestamente estaban trasmitiendo mensajes subversivos con un aparato raro en el Malecón! -respondió el agente.
El oficial, que parecía ser una persona instruida, nos pidió con mucha gentileza que entráramos a su oficina para explicar el incidente, y sobre todas las cosas, para que le mostrásemos el supuesto “aparato de trasmisión”.
Señores, cuando el oficial vio la máquina Braille y el guión de una de las obras tantas veces trasmitida por la televisión cubana de aquellos años, por lo general casi todas con temáticas similares, a aquel hombre le subían los colores a la cara, por la falta de TACTO de los policías que no supieron diferenciar una máquina Braille de un equipo de transmisión.
Eladio siempre decía que el TEATRO ERA VIDA. Por eso sintió la necesidad de convertir la VIDA EN TEATRO cuando le pidió al oficial, que llamara a la oficina a los agentes que nos habían conducido a la estación, con el objetivo de mostrarles y explicarle que es y para que se utiliza, una máquina Braille como si se tratese de dos chiqulines. Además, los invitó y comprometió a participar en los talleres de teatro cubano que impartía .
Así de espontáneo era Eladio Reyes Árias. Y así también fuimos exonerados de un delito, el cual nunca habíamos cometido.
Debo destacar que los agentes nos pidieron disculpas y como recompensa, nos regresaron nuevamente al Malecón en “ la niña de los ojos azules ”.
En febrero del 2009, Eladio falleció y yo me enteré tres años después por el Canal Habana.
Aunque ya para esa fecha habíamos perdido comunicación por esas cosas de la vida, la noticia me entristeció.
Al tratar de buscar infrormación en internet acerca de su muerte, encontré muchas cosas que no sabía, sobre todo, lo referente a su realización profesional. Entonces me sentí aliviada y sobre todas las cosas, recorfortada, al saber que la gran mayoría de sus anhelos los realizò como un sueño cumplido, aunque su partida haya sido temprana.
Carmen Tamara
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