viernes, 26 de octubre de 2018

Ejemplo de Superación

Hace un año aproximadamente, publiqué en mi blog “50ymasvida”, un artículo sobre la discapacidad física, para llamar la atención sobre este asunto.
En esta ocasión, quisiera compartir con ustedes dos historias a cuyos protagonistas la vida les quitó algo; a Eladio Reyes Árias, la vista y a Laritza Caridad Valdés, la posibilidad de andar con sus dos piernas, dejándole como opción una silla de ruedas.
En una de las tantas paradas, que hace el ómnibus de mi trabajo para recoger al personal, un día me percaté de la presencia de una joven discapacitada, quien acompañada de una señora y su silla de ruedas, siempre abordaba el transporte en el mismo lugar. Con el tiempo supe su nombre: Laritza Caridad Valdés y se acaba de graduar como ingeniera en la Universidad de las Ciencias Informáticas.
Mirando algunas fotos en Facebook sobre el acontecimiento de su graduación, me surgió la idea de escribir un post, para destacar algunos aspectos de la vida de esta joven TRIUNFADORA, pero al no tener vínculo con ella, no contaba con la información necesaria.
Pero sì conocía a uno de los jóvenes que aparecía en las fotos y por casualidad, estaba conectado en Facebook justo en el momento en que la idea revoloteaba en mi cabeza.
Entonces, entre otras cosas, le pregunte a Luis Daniel:
-¿Qué tanto conoces a Laritza? Es que me gustaría escribir un artículo sobre ella.
Sin titubear me respondió:
-¡Me parece genial, porque además de ser una buena estudiante, es UNA EXCELENTE PERSONA! Dime que quieres saber - me preguntó entusiamado..
Entonces me sentí afortunada como bloguera, porque no siempre se tiene la oportunidad de escribir “algo,” sobre individuos que además de ser TRIUNFADORES, también son ESPECIALES. Y más, si son capaces de aprobar la iniciativa de que alguien desconocido escriba acerca de sus vidas y en agradecimiento, te den las gracias por adelantado con una sonrisa en el rostro y mucha humildad en la mirada, como lo hizo Laritza.
Según me comentó su mamá, la cual tuvo que renunciar a su profesión como Licenciada en Enfermería para dedicarse por entero a la carrera de su hija (la señora que la acompañaba en el ómnibus), Laritza después de terminar el técnico medio en informática, decidió prepararse para subir un peldaño màs alto: hacer las pruebas de ingreso para entrar a la universidad. Para ella, su limitaciones físicas no podían convertirse en una barrera intelectual.
¡Bravo Laritza, esa es la actitud!
Por eso su vida como estudiante fue muy similar a la de cualquier otro joven, ya que participó en todas las actividades que le fueron posible. Se destacó mayormente en el campo de las artes, sobre todo en la literatura y los audiovisuales, obteniendo premios en los festivales de la FEU y el reconocimiento más importante que otorga la universidad, el Premio Mella.
Gracias al empeño y dedicación de Maritza Martínez (madre de Laritza), su hija ha podido vencer los retos que la vida le ha puesto por delante, convirtiéndose en un ejemplo de fortaleza interna para todos quienes la conocen.
Estoy convencida que en muy poco tiempo, el nombre de Laritza Caridad Valdés será un referente. No solo para jóvenes con alguna discapacidad física, sino también como ya lo es, para muchas personas capacitadas físicamente que deseamos realizar algún sueño.
Ahora hablemos de Eladio Reyes Árias.
A Eladio lo conocí en una ruta 98, hace más de treinta años. Ese día yo andaba muy enojada, por un asunto relacionado con el trabajo. Cuando subí al ómnibus, él estaba sentado en uno de los dos primeros asientos pegados a la puerta de subida.
Al pasar aproximadamente dos paradas, la persona que estaba a su lado se paró y yo me senté, sin fijarme siquiera quien viajaba a mi lado.
A los pocos minutos sentí algo rozando mi pierna, entonces giré la cabeza hacia mi derecha y lo vi.
No recuerdo que fue lo que dije, ¡pero como estaba tan molesta, me imagino que no debì ser nada agradable!
Un tanto apenado, me pidió disculpas y acomodó mejor su “maletica” (lo que había rozado mi pierna) e intencionalmente, mostró su bastón para que yo me diera cuenta de su discapacidad visual y relajar un poco las tensiones por las molestias ocasionadas.
Entonces fui yo quien se sintió apenada y le pedí que me dejara llevar sobre mis piernas la mochila que cargaba, además de su máquina Braille: ¡su fiel compañera hasta los últimos días de su vida!
Como Eladio era un EXCELENTE COMUNICADOR, comenzó a llamar mi atención hablándome de temas que él suponía que para mí, eran interesantes como artista.
Una vez pasado el Hospital Amejeiras se bajó del omnibus. Llevándose con él, además de mi malestar y mi enojo, mi nombre, teléfono, y dirección particular.
¡Nada, que realmente entre otras cosas, siempre fue un hombre muy astuto en asuntos de mujeres!
Así fue que comenzó mi relación sentimental con el primer débil visual, graduado de Teatrología en América Latina.
Eladio, además de teatrólogo, fue escritor. Pero también, fotógrafo, pintor y todo lo demás que las personas que le conocieron saben de él. En fin, UN ARTISTA CON MAYÙSCULAS…
En lo particular, puedo decir que para mí fue casi un maestro espiritual; por todas las cosas importantes que me enseñó y aprendí a su lado. Por eso creo no bastaría con escribir un artículo para agradecerle…aún seguiría estando en deuda con él.
Los que tuvimos el privilegio de conocerlo personalmente, sabemos que fue una persona MUY VALIENTE en todos los sentidos. Porque debido a su discapacidad, no sólo tuvo que lidiar con las barreras arquitectónicas que el hombre “capacitado” construye, sino también con la falta de sensibilidad de algunas personas aparentemente “capacitadas…”
Recuerdo que un día sentados en el muro del Malecón, yo le estaba dictando una de las escenas de la obra ¨Aquí el G2 soy yo¨, de Gerardo Fernández, para que él lo escribiera en su máquina Braille, puesto que al siguiente dìa, debía impartir un taller de teatro…
Al parecer, alguien cercano a nosotros malinterpretó aquella situación y llamó a la policía, argumentando que estábamos trasmitiendo mensajes y códigos para los Estados Unidos y un sinfín de disparates que prefiero no recordar.
De repente, vimos llegar a ¨la niña de los ojos azules¨, como popularmente le decían al patrullero en la década de los 80, sin imaginar que venían por nosotros .
Como era de esperar, nos pidieron el carnet de identidad; eso sí, en buena forma, esa es la verdad. A continuación uno de los policías le preguntó a Eladio:
-¿Ese aparato que cosa es?- refiriéndose a la maquina Braille..
-¿Qué tú crees? - Le respondió Eladio con una sonrisa en el rostro.
-¡No sé… y no te me hagas el gracioso; porque aquí el que hace las preguntas soy yo!
-respondió el policía un tanto enojado.
Entonces, antes que la situación se saliera de control, traté de persuadir al policía mostrándole el guión para que viera que se trataba en verdad de una obra de teatro.
Además, le expliqué por qué se lo estaba leyendo y con una seña le dejè entrever su discapacidad visual, a lo cual hizo caso omiso; todo parece indicar que no me creyó…
Fin de la historia: nos montaron en ´la niña de los ojos azules´ y fuimos a parar a la estación de policía.
Eladio como profesor y teatrista al fin, supo convertir aquel incidente tan desagradable, por lo menos para mí, en un acontecimiento sin precedente.
El oficial que estaba de guardia le preguntó al carpeta:
-¿Esta gente porque están aquí?
-¡Porque supuestamente estaban trasmitiendo mensajes subversivos con un aparato raro en el Malecón! -respondió el agente.
El oficial, que parecía ser una persona instruida, nos pidió con mucha gentileza que entráramos a su oficina para explicar el incidente, y sobre todas las cosas, para que le mostrásemos el supuesto “aparato de trasmisión”.
Señores, cuando el oficial vio la máquina Braille y el guión de una de las obras tantas veces trasmitida por la televisión cubana de aquellos años, por lo general casi todas con temáticas similares, a aquel hombre le subían los colores a la cara, por la falta de TACTO de los policías que no supieron diferenciar una máquina Braille de un equipo de transmisión.
Eladio siempre decía que el TEATRO ERA VIDA. Por eso sintió la necesidad de convertir la VIDA EN TEATRO cuando le pidió al oficial, que llamara a la oficina a los agentes que nos habían conducido a la estación, con el objetivo de mostrarles y explicarle que es y para que se utiliza, una máquina Braille como si se tratese de dos chiqulines. Además, los invitó y comprometió a participar en los talleres de teatro cubano que impartía .
Así de espontáneo era Eladio Reyes Árias. Y así también fuimos exonerados de un delito, el cual nunca habíamos cometido.
Debo destacar que los agentes nos pidieron disculpas y como recompensa, nos regresaron nuevamente al Malecón en “ la niña de los ojos azules ”.
En febrero del 2009, Eladio falleció y yo me enteré tres años después por el Canal Habana.
Aunque ya para esa fecha habíamos perdido comunicación por esas cosas de la vida, la noticia me entristeció.
Al tratar de buscar infrormación en internet acerca de su muerte, encontré muchas cosas que no sabía, sobre todo, lo referente a su realización profesional. Entonces me sentí aliviada y sobre todas las cosas, recorfortada, al saber que la gran mayoría de sus anhelos los realizò como un sueño cumplido, aunque su partida haya sido temprana. 














   

Carmen Tamara

jueves, 23 de agosto de 2018

Los hombres no lloran?

Hace unos días le escuché a un vecino que vive en los bajos de mi casa algo que llamó mi atención.
Francisco es un hombre relativamente joven, que no pasa de los cuarenta años y tiene dos hijos: uno de siete y el otro de cuatro años y como cualquier padre responsable, se preocupa y ocupa de la educación de sus hijos.
Hace unos días,escuché que le dijo al más pequeño de los niños:
-No llores más compadre;¡eso es cosa de mujeres!...
¡Que frase tan fuerte para un niño y menos si tiene cuatro años!Pero estoy convencida que a muchas personas esa frase le suena familiar….
¿Alguien te dijo alguna vez que los hombres no lloran?
En algunas culturas, se le inculca al varón ese falso concepto de hombría, que para lo único que sirve, es para que el niño aprenda a reprimir desde edad temprana una de las necesidades fisiológicas más importantes que tenemos algunas especies de mamíferos para identificarnos sentimentalmente con algo o alguien.
Ese concepto además de machista, es totalmente erróneo; porque los hombres deben llorar al igual que las mujeres, pues como dice un viejo poema: ¨también tienen el alma débil como nosotras¨.
Por esa falsa creencia, existen hombres incapaces de exteriorizar sentimientos íntimos y eso los convierte en individuos infelices e insensibles.
No solo existen hombres con ese concepto; hay mujeres machistas que tal como sucede con Francisco, no soportan ver a un varón llorando todo el tiempo aunque sea un niño y por esa razón, lo reprenden, ya que lo consideran una actitud de debilidad masculina.
Estoy consciente, que manifestaciones como esta, son más culturales que ancestrales; por esa razón, debemos tener cuidado con los valores que le inculcamos a nuestros hijos, para que no crezcan con esos falsos conceptos que nada tienen que ver con el sexo, la sexualidad ni mucho menos con la moral ni la hombría.
  


 








Carmen Tamara

viernes, 20 de julio de 2018

Gente de mi barrio

Zoé Valdés (escritora), Lázaro Valle (pelotero) y Héctor Valentín (cantante). Tres figuras consagradas que vivieron en una etapa de sus vidas en el municipio donde crecí, La Habana Vieja.
Creo que resulta agradable e interesante, que alguien con quien no tengamos compromisos de ningún tipo hable de esas cualidades que sin darnos cuenta lanzamos al universo por la forma de proyectarnos ante la vida.
Limón limonero, las niñas primero. Mi relación con Zoé Valdés fue limitada; sólo fuimos casi vecinas por la década de los setenta. Ella, vivía en la calle Empedrado entre Monserrate y Villegas y yo en Villegas entre Empedrado y San Juan de Dios. Por esa razón, de cuando en cuando, intercambiamos algunos saludos de cortesía al encontrarnos por casualidad transitando por las calles del barrio; es que ambas direcciones están muy cerca, literalmente al doblar de la esquina, como diría un buen cubano.
La imagen que aún conservo de Zoé hasta hoy, puesto que dejé de verla hace muchos años, está relacionada con una muchacha decente y tranquila; más bien la describiría como una persona introvertida o tal vez un poco tímida, puesto que, nunca la vi relacionarse con nadie del barrio, o tal vez era yo quien no socializaba bien…¡Vaya usted a saber!.
Un día, mirando las noticias culturales del periódico Juventud Rebelde (si mal no recuerdo), veo el nombre de Zoé Valdés, relacionado con un premio de poesía o algo similar.
Me quedé sorprendida y hasta me puse contenta; porque nunca imaginé que esa chica de bajo perfil que se movía por las calles del barrio, casi siempre acompañada del que fuera su novio por aquel entonces (Rogelio), con el cual hacía una bonita pareja, ya era una artista en potencia. Con el paso del tiempo se convertiría en una de las jóvenes talento más interesante en el campo de las letras de su generación, hasta llegar a lo que es hoy, una escritora de primer nivel.
Alrededor de esos años también de la Habana vieja, salen a la palestra dos figuras que al igual que Zoé, se movían entre los pobladores del barrio como simples mortales (sin oficio ni beneficio), sin que nadie imaginara que en poco tiempo, dejarían el anonimato para que sus nombres comenzaran a sonar en el deporte y la música, convirtiéndose en personalidades muy queridas en su comunidad y en todo el país; ellos son: Lázaro Valle y Héctor Valentín.
En el caso de Lázaro Valle, estudiamos juntos en la primaria; creo que hicimos el tercero y el cuarto grado en la escuela ¨Chullima¨.
¡Que puedo decir de Lazarito como compañero de escuela! Además de ser un buen estudiante, era cariñoso y muy respetoso, sobre todo con las niñas.
Todavía recuerdo como él y yo comenzamos a socializar en el aula: él me soplaba los exámenes de matemática y yo le enseñaba a tocar rumba sobre el pupitre. Algo bien curioso porque no sé dónde aprendí esas células rítmicas… ¡pero de que me salía bien, me salían!
El recuerdo que más conservo de Lázaro desde niño y después de joven, fue jugando pelota, tanto en la calle Cuarteles donde vivía, como en los parques aledaños al Anfiteatro de la Habana. Y no fue en vano, porque se convirtió en una gloria del beisbol siendo uno de los mejores lanzadores que haya tenido Cuba.
Aunque hace muchos años que no lo veo, porque salí de La Habana Vieja hace más de treinta años y de nadie me despedí, ni siquiera del perrito chino. Todavía conservo en mi memoria ese carácter bonachón y alegre que mostraba cada vez que nos veíamos, cualidad que sin lugar a dudas lo hacía una persona muy especial, sobre todo cuando al saludarme, mencionaba mi nombre con los dos apellidos y con una sonrisa de oreja a oreja me preguntaba: ¨¿ya te aprendiste la tabla del siete?¨
¡Aquello me daba tanta gracia! Porque ya éramos adultos pero a él no se le había olvidado aquel pasaje de mi vida como estudiante. ¡Qué cosa!
En cuanto a Héctor Valentín, al principio sólo nos conocíamos de vista, aunque ambos crecimos en la Habana vieja.
Una vez, yo andaba buscando un cantante para un grupo musical que estaba formando y un hermano mío lo recomendó; lo escuche cantar y me dije: tú eres lo que busco. Así comenzó a dar sus primeros pasitos en la música ¨el Vale¨, como cariñosamente le decimos las personas más íntimas.
No pasó mucho tiempo para que agrupaciones establecidas cómo Elio Revé y Adalberto Álvarez reconocieran sus condiciones excepcionales como cantante en su paso por esas agrupaciones.
Héctor Valentín, es uno de los pocos cantantes que conozco y reconozco, capaz de pasearse por cualquiera de los géneros de la música popular cubana y desafiar con esa voz privilegiada canciones tales como, ¨O sole mio´, interpretada magistralmente en uno de los tantos programas ¨Mi Salsa¨, que se trasmitieran hace algunos años por la televisión cubana y que por esa razón, recibiera de Víctor Torres el título musical ¨El tenor de la salsa¨.
Como en los casos de Zoé, y Lázaro, también dejé de verlo hace muchos años por la misma razón, a diferencia que con él, sí intercambio saludos afectivos a través de Facebook… ¿Verdad Vale?
Sin temor a equivocarme señores, me atrevo a decir que hay muchos cubanos dentro y fuera de la isla, que se sienten tan orgullosos como yo de ustedes, porque han sabido prestigiar con el talento que le fue otorgado por la madre natura, la cultura y el deporte cubano para convertirse en hijos pródigos de esta hermosa tierra, amén de sus posiciones ideológicas.
Entonces, como diría un coro, de una de las canciones que popularizara Valentín con su banda años después, voy a concluir este post. El cual dice: ¨CON ESTA GENTE YO NO QUIERO LIO, ESA GENTE, SON DEL BARRIO MIO¨. Zoé, Lázaro y Valentín.
Que el señor me los bendiga porque con ustedes no hubo casualidad, la suerte los besó desde que estaban en el vientre de sus madres. ¡ FELICIDADES!












Carmen Tamara