domingo, 18 de marzo de 2018

La importancia de la confianza en las relaciones interpersonales






Voy a comenzar este post, con un fragmento del texto de la canción que da título a la película ¨El día que me quieras¨, con el objetivo de utilizarlo como telón de fondo para presentar el tema que a continuación vamos tratar en el artículo de hoy: Las promesas y sus consecuencias positivas o negativas.


Dice el texto de la canción:

El día que me quieras,

la rosa que engalana,

se vestirá de fiesta,

 con su mejor color.

Y al viento las campanas,

dirán que ya eres mía,

y locas las fontanas,

 se contarán su amor.

Esta canción completa es preciosa, sobre todo por su línea melódica y las imágenes poéticas que nos trasmite el texto. Evidentemente, se trata de una promesa de amor en su totalidad, que cualquiera de nosotros podríamos hacer o recibir.

 Nuevamente vuelvo a retomar la figura del gran cantor argentino Carlos Gardel, con el fragmento de la canción que mostré; ya lo hice recientemente en uno de los últimos artículos que publiqué y creo que en ambas ocasiones, valió la pena hacerlo.

 Volviendo al tema que nos ocupa, se me ocurre hacerle una pregunta:

¿Cómo cree usted que se sentiría una  persona que confió  en alguien, que no pudo cumplir lo que prometió?

Desgraciadamente,  las promesas no cumplidas ponen en la cuerda floja la confianza que los demás han depositado en nosotros. Por tanto, es mejor que no prometas y no que prometas y no cumplas, no dejes que tu boca te haga pecar.

Por eso, es importante que las promesas que hagamos, estén dentro de nuestras posibilidades reales, así estaríamos más cerca de cumplirlas.

Miren, les cuento. Hace un par de años, yo comencé a salir con un enamorado, el cual parecía ser el ¨hombre ideal¨, incluso para el gusto de una mujer exigente.

Aquel hombre, aparentemente caballeroso, guapo y lleno de detalles, me prometió además de la luna,  todas las estrellas que existen en el firmamento. Que él me haría la mujer más feliz, que madre haya traído a este mundo. ¡Realmente eso suena muy bien a los oídos de cualquier fémina!  ¿O me equivoco? ¿Qué dicen las mujeres?

¡Amigos, les soy sincera, casi que le creo!  Ya que todo parecía estar perfecto tal como él lo dibujaba. Pero el tiempo se encarga de ponerlo todo en su lugar y así fue que la verdad salió a flote, porque la mentira tiene piernas cortas.

 Lo  único que era cierto en todo lo que me prometió ese caballero, es que juntos comenzaríamos a escribir un libro que solo uno de los dos terminaría, y así fue.  Todo lo demás, incluyendo hasta su propio nombre de pila fue ¨Lo que el Viento se llevó¨.

Las personas como este señor, que comenten errores de tal magnitud porque prometen lo que no pueden cumplir, además de necesitar ayuda psicológica, penosamente son dignos de lastima, ya que piensan que son más importantes ante la mirada de los demás construyendo castillos de arena que el paso del tiempo puede desmoronar con facilidad.   

¿Por qué comprometerme con todo lo que me piden?

Pienso que una persona sensata sabe decir NO en el momento apropiado, ya con esa actitud, estará protegiendo su imagen de las huellas de carácter emocional o espiritual, que ocasionan en los demás las promesas incumplidas o deshechas. Sucede, que cumplir lo prometido se puede ver afectado por asuntos ajenos a nuestra voluntad, pero de igual modo, podríamos ser juzgados.

Si en el terreno laboral, su jefe le promete algo relacionado con un ascenso a un puesto superior o un aumento salarial por el buen desempeño de su trabajo y no lo cumple, no solo está violando un procedimiento legal respecto a algo que tal vez a usted, le pertenece por derecho propio. También está poniendo en riego su capacidad de liderazgo y el respeto que le deben los subordinados.  Y eso es una mala señal para ambas partes.

Ya que usted dejará de confiar en su jefe y si él se respeta lo suficiente, de seguro se sentirá fatal al ver su palabra en tela de juicio.

 En el área de los sentimientos y me refiero a las relaciones interpersonales, también debemos ser cuidadosos y sobre todo realistas con las promesas que hagamos, Y esto es válido tanto para quien la hace como para quien la recibe.

Y lo digo, porque a veces comenzamos una relación amorosa con alguien que al principio nos resulta muy apasionada. Al sentirnos a gusto con el beneficio espiritual que nos proporciona, hacemos promesas que después no podemos cumplir. Porque olvidamos que las pasiones son como las flores, que viven solamente una alborada. Es decir, que pueden apagarse en cualquier momento y no encenderse nunca más.

Entonces pregunto: ¿Qué hacemos con los pedazos deshechos de los sentimientos  mutilados de esa persona, a la cual le prometimos y no  le pudimos cumplir por entero? ¿Y cómo queda nuestra imagen después de esa decepción?

Es muy complejo responder esa pregunta con exactitud, ya que depende de muchos factores.

Supongamos el siguiente ejemplo: Un padre le promete a su hijo que le va a regalar unas vacaciones en un lugar especial si el joven obtiene calificaciones  de excelente como estudiante. Pero ese padre, que siempre ha cumplido con todo lo que ha prometido a ese hijo, esta vez, se ve imposibilitado porque se ha quedado sin empleo y por esa razón, no puede asumir el costo del viaje.

Hay dos factores aquí que debemos tener en cuenta:

a) ¿Cómo se sentirá el padre con esta situación?

 b) ¿Cuál sería la reacción emocional de ese hijo que se esforzó tanto, para al final, no obtener el premio que su padre le prometió? ¿Qué piensa usted?

 Yo soy madre y creo que responder a esas preguntas puede resultar tan difícil, como determinar la cifra exacta de operaciones numéricas que se pueden realizar en una calculadora, ya que cada persona es un mundo.

 Si la relación entre ellos es excelente, de seguro que la imagen de ese padre no se va a desvalorizar ante su hijo por no cumplir en esa ocasión con la promesa, pues nunca antes le falló y más, si ese hijo no es una persona egoísta. ¡Pero bien que podría resultar lo contrario!

Felizmente, en casos similares al ejemplo mostrado,  las promesas no cumplidas no tienen por qué establecer una dicotomía en las relaciones interpersonales.

En mi humilde opinión, no existe mejor receta que disfrutar el presente junto a las personas que amamos, sin dejar nada en el pasado, ni tampoco promesas (a corto o a largo plazo) para el futuro. ¡Pues si no hay promesas, tampoco hay reclamos!

 Debemos estar conscientes que todo en esta vida tiene fecha de vencimiento y por esa razón, no debemos aferrarnos como un salvoconducto a la eternidad, a nada, ni a nadie. El tiempo, señores, es el metrónomo perfecto para medir las acciones relacionadas con nuestra vida cotidiana.

Desconfianza y Promesas.

¡Atención a todos los padres! Hay que ser muy cuidadosos con las consecuencias que podrían traer la disolución de la pareja  y como esto afectaría los vínculos con nuestros hijos, en especial en relación con las promesas que les hagamos y las posibilidades reales de cumplirlas.

Hay muchos hombres que al formar otra familia tienden a olvidar los deberes contraídos  con los demás hijos nacidos de relaciones anteriores, no cumpliendo adecuadamente con su función, al extremo de poner en riesgo el amor y su credibilidad como padres.

De tal manera, las promesas incumplidas a los hijos, generarán en ellos desconfianza hacia sus progenitores. Esta podría manifestarse incluso como conductas inadecuadas cuando en algún momento le advirtiésemos seriamente sobre determinados asuntos relacionados con valores morales o patrones a seguir, pues no confiarían en nosotros.

 Es muy importante  que prediquemos con el ejemplo para crear confianza, para que no se cumpla ese viejo refrán que dice: ¨haz lo que yo digo y no hagas lo que yo hago¨.

 Y eso es lo que pasa cuando exigimos a alguien lo que no somos capaces de hacer. Creo que deberíamos como padres, ser un evangelio vivo para nuestros hijos, y así, estaríamos garantizando el respeto que nos deben como adultos que somos.

Las personas mayores al igual que los niños, necesitan sentirse seguros, por eso es de vital importancia la confianza que le debemos brindar para su estabilidad emocional, sobre todo, cuando les hagamos promesas.

Me gustaría concluir este post con una cita de Aristóteles que dice: ¨Las virtudes más grandes son aquellas que más utilidad reportan a las otras personas¨.

Lo invito a que usted, que junto conmigo, reflexionemos y seamos portadores de esas utilidades, ya que resultan  necesarias sobre todo en estos tiempos, donde preservar la especie humana debe ser el objetivo primario de cada persona que habita este mundo.

 Gracias  







Carmen Tamara     
  
   


             


  






             





  


martes, 20 de febrero de 2018

El mundo que legamos a nuestros descendientes.



                      
 Treinta años más tarde.



Cuando tenía 20 años el mundo todavía era nuevo para mí.

Me interesaba aprender, entenderlo todo: qué significaba la Vida en el Universo, por qué la Historia humana estaba repleta de guerras y sobre todo, quería aprender un modo infalible para que las mujeres se enamorasen de mí.

Recuerdo que justo a los 20 años me enseñaron en la Universidad la Teoría Especial de la Relatividad. No la general, la de la gravitación, pues esa solo se enseñaba en la Licenciatura en Física y yo estudiaba Ingeniería.

La dilatación del tiempo, el aumento de la masa y la contracción de la longitud, que se manifiestan cuando “algo” alcanza una velocidad comparable a la de la luz, me dejó estupefacto.

¿Cómo era posible que de dos hermanos gemelos, si uno de ellos partía en un viaje espacial a una velocidad del orden de la lumínica a su regreso fuese mucho más joven que su hermano, quien permaneció en reposo?


¡Y aquello se podía demostrar y calcular con exactitud! ¡Cuánto por saber, por entender!

Ya desde los 17, al comenzar la Universidad, tuve el privilegio de operar y programar computadoras, entonces algo poco común, gracias a que hacíamos las prácticas en una refinería de petróleo.
 Una muchacha y yo fuimos los estudiantes
escogidos para manejar en esa empresa su primera máquina computadora con  apenas… ¡4 K de memoria operativa! ¡Y “esa cosa” calculaba el rendimiento industrial de la refinería!

Era una época donde la música que más gustaba estaba bien elaborada y se apreciaban la complejidad armónica y las buenas letras.

Era una época donde se leía a Sábato, García Marquez, Ursula Le Guin y a Carlos Castaneda.

Pero sobre todo, era una época donde todos teníamos seguridad de que el futuro sería mejor.

No es que fuesen aquellos tiempos idílicos. Recién acababan de pasar todos los horrores de la guerra de Vietnam y en Latinoamérica, dictaduras militares asesinaban y “desaparecían” a cuanto joven sospechoso de izquierdista encontraban.

La pobreza y las hambrunas cobraban millones de vidas en África y en Bangla Desh. Pero sin embargo, había razones para la esperanza.

Sobre todo en  Europa y América del Norte, pero también en Asia y hasta en alguna isla de América Latina, existía lo que se llama “Estado de Bienestar”. Aunque con diferencias en cada país acorde a su economía, la mayoría de las personas en ellos podía vivir decentemente de su trabajo, tener acceso a todos los servicios de salud y educación, posibilidad de vivienda propia, seguridad social, cultura, entretenimiento y condiciones para formar familia.

El auge de la tecnología, los avances de la Ciencias con sus nuevos paradigmas, más profundos y generales, aseguraban que pronto se contaría con la capacidad de disponer de toda la energía, la producción de alimentos y todo lo necesario para que dejaran de existir la pobreza y las grandes diferencias entre las personas en todo el planeta.

Ahora, treinta y tantos años después, ese futuro ha llegado.

Y en efecto, por primera vez en la Historia humana, se dispone de la capacidad para generar casi toda la energía necesaria para la civilización, producir todos los alimentos que hagan falta y borrar para siempre de todos los diccionarios, la palabra pobreza.

Pero sin embargo, ya casi no quedan “Estados de Bienestar”, cunde el terrorismo, las drogas, las guerras más criminales y estúpidas que nunca antes, mientras la mentira es el plato obligado que nos sirven las grandes cadenas de noticias para su asimilación masiva.

En vez de cultura, con honrosas excepciones, se nos ofrecen narconovelas que exaltan,  justifican o se regodean en lo más degradante en que pueda caer un ser humano, series policiales o “películas de acción”, vacías y repetitivas hasta quedar hipnotizados por el insensato dinamismo de escenas absurdas.

La propaganda comercial y política, diseñada por expertos en neurociencias, va dirigida no al raciocinio, sino a las emociones básicas de las personas, para convertirlas en monigotes consumistas obsesionados por comprar, mientras se les hace creer que siempre pueden optar, gracias a su sagrado voto en muy “democráticas” elecciones, por un brillante y decidido político que terminará con el despilfarro de dinero público y gracias al libre mercado (santificada sea su divina presencia) se apartarán todos los males que nos agobian.

Más que nunca antes, el “sálvese quien pueda” y el “aplaste a su prójimo” se han convertido en doctrina madre del éxito personal e increíblemente, se hace creer que justo esta división entre “triunfadores” y “perdedores” es la mejor garantía del avance y bienestar de la sociedad, cuando absolutamente toda la Historia demuestra lo contrario.

La tecnología ha llegado a ser lo que debiese ser en cuanto a su cercanía a cada persona, como en el caso de los móviles.

¡Estos dispositivos cibernéticos personales (mal llamados teléfonos, puesto que esa es su función menos importante) cuentan con microprocesadores con capacidad de cálculo mayor que la de las computadoras que llevaron vehículos a la luna a finales de los 60!

Dan deseos de llorar cuando vemos como demasiadas personas, lejos de utilizar estos dispositivos con raciocinio, se esclavizan a ellos y se vuelven absolutamente manejables por impulsos emocionales incontrolados, no pocas veces provenientes de los demás, que nos reclaman a su antojo y consideración.

La Interconexión de las redes informáticas, un paso imprescindible y colosal en lo que debiera ser una Humanidad unida y solidaria, resulta ser principalmente fuente de alienación, escarnio o manipulación por intereses oscuros y dominantes, en vez de fuente inmediata de Conocimiento y Cultura.

Muertos de miedo, la mayoría de las personas prefiere mirar a las musarañas e ignorar que somos ovejas marchando directamente al matadero.

¿Qué nos pasó en estos treinta años? ¿Qué mundo le hemos dejado a nuestra descendencia?

Los cincuentones de hoy somos los sobrevivientes de una Hecatombe. Y el mundo actual, la consecuencia de la misma.

Todo el conjunto de visiones algo progresistas del mundo y la sociedad, que variaban desde el liberalismo burgués de los Kennedy, el pensamiento pan-arabista de Nasser, el pacifismo humanista de Gandhi, la social democracia europea, el comunismo soviético, el maoísmo chino, el anti-racismo cristiano y solidario de Luther King,  la Revolución Cubana, el anti-colonialismo africano de Lumumba, Cabral, Neto y Machel, las visiones progresistas de la “Teología de la Liberación”, el pensamiento humanista del movimiento hippie, el islamismo progresista y los movimientos de los pueblos aborígenes, por citar solo algunos de los principales referentes, jamás lograron ponerse de acuerdo, sortear sus diferencias y presentar un frente unido ante las más oscuras y terribles fuerzas del fascismo, encarnación concentrada de la tendencia al Miedo y al egoísmo que subyace en cada persona y en la Sociedad.

Ninguna de las tendencias mencionadas tenía toda la verdad. Ninguna era perfecta. Todas pecaban de carencias.
Todas tenían sus lados negativos y en algunas de ellas, oscuros.

En su conjunto, representaban distintas aproximaciones, sesgadas por intereses, culturas e historia sobre una experiencia común, compartida por todos, pero desde un punto de vista particular entre varios posibles.

Y cada cual, reclamó lo suyo casi como absoluto, criticando como insuficiente a los demás o en ocasiones, combatiéndolo abiertamente. Aunque es obligatorio destacar que no todas las responsabilidades en esto tocan por igual.

Faltó sabiduría para unir voluntades, faltó comprensión hacia el otro, hubo miedo, incultura, inmadurez.

Sospecho, lamentablemente, que tal vez nuestra especie carezca de la capacidad innata (y adquirida) de elevarse por encima de la más básica conciencia individual y alcanzar una conciencia de especie.

Ojalá me equivoque, porque si no, pronto seremos una más entre las especies vivas desaparecidas de la faz de La Tierra en  4 000 millones de años de existencia de vida.

Porque una especie viva desunida no puede manejar energías del orden que hoy lo hace la especie humana, capaces de desequilibrar toda la biosfera.

Entretanto, el fascismo se adueña cada vez más de las riendas del destino común, esta vez, a diferencia de 1933 en Alemania, con poderosísimos medios tecnológicos para convertir a toda nuestra especie en masas palpitantes e inermes conectadas a una Matriz cibernética dominante, como en la película de los Wachowski.

No pretendo pues aleccionar a los jóvenes de hoy. Este mundo es de ellos, nosotros, sus mayores, no hicimos bien el trabajo y aunque sea por vergüenza, no podemos criticarlos.

Aún confío en que esta nueva generación logre salir del atolladero, pues las mismas herramientas que hoy sirven para encadenar a la especie humana a los designios de unos pocos, pueden ser empleadas para liberarla.

No es necesario que la mayoría de las personas sean conscientes de esto, ni de que encabecen la lucha. Nunca ha sido así.

Siempre ha sido una minoría, que debe alcanzar una masa crítica, quien desencadena el proceso, a semejanza de la fisión nuclear.
Así pues, mi sabiduría de cincuentón, si es que tengo alguna, (pues repito, cuando tenía que tenerla, no la tuve) la dejo a disposición de esa juventud, para ayudarla con lo que tengo: experiencia, control, paciencia y capacidad de actuar en el momento preciso.

Mientras tanto, no me queda otra solución que adaptarme a que Juan Pablo Castel, el asesino de María en la novela “El Túnel”, de Sábato, ande suelto por Ciudad Juárez cobrando víctimas cada noche, a que el Macondo de García Márquez se haya convertido (con la complicidad de la DEA) en territorio de narcotraficantes y a que el sustituto de Castaneda sea el aguado y descafeinado Paulo Coelho, aunque tenga que reconocer, que ¡escribe muy bien!

En fin, ¿Tendré que adaptarme al reguetón?

¡Oh, no. Hasta ahí no!








 Rey


























lunes, 15 de enero de 2018

Como recibir el medio siglo de vida




Llegar a los 50 años con buena salud emocional, espiritual y física, no debe ser una meta imposible, siempre y cuando seamos capaces de prepararnos veinticinco años antes para recibir esa etapa tal y como fue planificada, del mismo modo que cualquier otro proyecto que deseemos realizar.

 Lo difícil a esa edad es mantener la capacidad cognitiva activada, para insertarnos o crear nuevos  proyectos utilizando los mismos bríos como si tuviésemos veinte años menos, pero esta vez, con un marcado propósito: seguir demostrándole a la sociedad y a nosotros mismos, cuan útiles y capaces somos, aunque carguemos en nuestra historia personal o profesional medio siglo de vida.

 Es que cuando se tienen veinte años de edad, rara vez se medita en el tiempo transcurrido. Será porque aún se es demasiado joven, para tomar conciencia  acerca del suceso, aunque ya estemos casados y tengamos familia.

Mucho menos nos detenemos a pensar en cuando llegaran los cincuenta y como serán, porque aún estamos muy lejos de cumplirlos y preocuparnos por eso, representaría una carga “aparentemente innecesaria” para nuestra mente.

¿Pero sabe que pienso y ojala que usted conocida conmigo?

Que deberíamos comenzar desde que somos jóvenes, a tomar las medidas pertinentes en relación a ciertos hábitos relacionados con la alimentación, posturas corporales y el equilibrio emocional, para evitar que al llegar a esa edad (y me refiero a los cincuenta), las malas decisiones en relación a esos tres aspectos antes mencionados, no le pasen factura a nuestra salud.

Dijo Carlos Gardel en una de sus canciones: ¨Vente años no es nada¨. Bueno, no sé qué pensará usted, pero yo discrepo de esa expresión, con todo el respeto que merecen los autores de esa legendaria composición musical. Porque vente años mal o bien vividos, siempre van a representar en la vida de cualquier individuo, una marca imborrable.

Pero no es de Carlos Gardel ni mucho menos del texto de la canción antes mencionada, por lo que debemos preocuparnos. Ya que existen razones más importantes en las cuales debemos enfocarnos y están relacionadas con las metas que deberíamos trazarnos para que, una vez que lleguemos a los cincuenta años, nuestra calidad de vida no disminuya sino por el contrario, vaya en ascenso.

No me refiero solamente al aspecto físico, sino también hago énfasis en el área cognitiva y en el equilibrio  emocional  (cuerpo y mente), los cuales debemos mantener actualizados como un antivirus de computadoras en nuestro cerebro para evitar o retardar enfermedades relacionadas con la demencia, como el Alzheimer.

¡Señores, es que estamos hablando de medio siglo, no es de cualquier cosa sin importancia! Esa cifra relacionada con años vividos, suena en los oídos como algo grandioso sin notas musicales. ¿A usted no le parece?

El  poder llegar hasta ahí, debería ser para cualquier persona un buen motivo de celebración y por tanto, deberíamos tomarnos un año sabático para festejar por todo lo alto, aunque no todo ese tiempo transcurrido haya sido de buena vida.

Porque no todos los mortales tienen el privilegio de llegar a esa edad; un ejemplo de ello, fue justamente Carlos Gardel, quien desafortunadamente murió en un accidente aéreo a los cuarentaicuatro años. Muchos como él quedaron en el camino… no llegaron.

Lamentablemente, los seres humanos no tenemos el control de nuestro destino, aunque existan muchos que digan lo contrario. Por eso mueren a diario tantas personas jóvenes sin que nada ni nadie lo pueda evitar.

 Entonces amigo lector, si usted tuvo el privilegio de llegar a los cincuenta y más, ¡déle gracias a Dios por haberle otorgado ese regalo divino, ya que la inmortalidad es el único tesoro que ningún mortal puede comprar, así posea la mayor fortuna del mundo.

Dicho en otras palabras: ¨Aunque es camino oscuro el de la muerte, ¿quién no llega a cruzar ese camino?¨

 Por eso, si usted está cerca de cumplir el medio siglo de vida y como dije en el párrafo anterior, no podemos comprar la inmortalidad, ¿por qué no se anima a celebrar por todo un año ese aniversario tan especial? ¡Regálese ese obsequio y no sea de esas personas que se subvaloran utilizando expresiones tales como, las que a continuación voy a exponer, y que también, les quiero comentar.

Dicen algunos:

1-Es que no se puede dejar de trabajar un año para festejar ningún aniversario.

¡Pero quizás usted reúne todo un año para irse a vacacionar a un lugar determinado. ¿Sí o No?   

2- ¿En verdad el hecho, lo amerita?

 Eso depende de cuánto usted se quiere o se valora. 

3- ¡La única edad que debería  celebrarse con bombo y platillos, son los quince años. O los dieciocho, porque en algunos países marca la mayoría de edad!

Pues sí, los quince años para las niñas y sus padres, por lo general, suelen ser en sus vidas un acontecimiento muy importante. Las niñas, porque anhelan encontrar su primer amor y los padres, porque temen perder el amor primero que recibieron de esa niña que vieron  nacer y crecer. Y en cuanto a los dieciocho, todos tuvimos esa edad y por tanto soñábamos con ser adultos para emanciparnos. Ambas edades son importantes, porque marcan una etapa especial en nuestras vidas, pero también los cincuenta .

4- Vamos, es que a los cincuenta quedan tan pocas cosas interesantes por hacer, como no sea cuidar los nietos y en el peor de los casos, una mascota. Es que celebrar el medio siglo lo único que nos recuerda es que tan cerca estamos de la muerte.

 Lamentablemente señores hay muchas personas que piensan así. ¿Y saben por qué? ¡Porque su proyecto de vida siempre fue muy limitado! Pero vamos por pasos.

Prepararnos para llegar a los cincuenta con la satisfacción del deber cumplido y seguir tirando para adelante con una actitud positiva, debería ser ante todo uno de los objetivos más importantes a tener en cuenta en la vida de cualquier ser humano. Ya que podría facilitarnos un mejor desempeño en cuanto a la salud emocional que deberíamos preservar, para  llegar a la tercera edad con mejor calidad de vida. Por eso es de vital importancia comenzar a construir ese camino inevitable por donde debemos transitar, desde edad temprana. ¡Pero hagámoslo a conciencia para que el efecto sea positivo!

Tal vez usted, que ahora mismo está leyendo este artículo, es una de las tantas personas en el mundo que alcanzó su éxito (profesional o personal) después del medio siglo de vida. ¡felicitaciones!

  Habrán muchas otras personas un tanto escépticas que, al igual que usted, están leyendo el mismo post y se estarán preguntando: ¿bueno, cual fue la clave para alcanzar sus metas a esa edad?

Pues bien, partiendo de mis propias experiencias personales, pienso que la clave para alcanzar metas (en cualquier edad), es conocer al dedillo el significado real de estos tres conceptos: fuerza de voluntad, disciplina y paciencia y nunca dejar abandonado en el camino de la vida sus ansias de triunfar. Aunque se vea en la necesidad de aplazar ese sueño por un tiempo prologado para priorizar otros, de carácter inmediato, como pueden ser: crear una familia y trabajar duro para mantenerla, graduarse de una carrera universitaria o hacer una especialidad, etc.

Pero siempre con el deseo de realización a flor de piel y listo para retomar su sueño en cualquier momento de su vida.

Voy a tomar prestada un par de frases que leí en un artículo de Marta Guerri para graficar el mensaje que quiero trasmitir para todas aquellas personas que piensan que los jóvenes son los únicos que tienen el derecho de soñar.

Dice así: ¨Las personas no deben dejar de perseguir sus sueños porque ya son mayores. Pues en realidad las personas se hacen mayores cuando dejan de perseguir un sueño¨.

¿De qué sirve entonces levantarnos por las mañanas si no tenemos ningún sueño que cumplir?

 ¡El mundo necesita soñadores! Sin embargo, lo que más necesita el mundo es gente que hagan realidad sus sueños. Y para eso, estamos ustedes y yo aquí, para cumplir los nuestros; con la certeza de que el futuro no es un porvenir, es un por hacer y es aquí y ahora.

Por esas razones es que lo estoy incentivando amigo(a) para que usted vuelva a retomar ese proyecto que tal vez, tuvo que postergar en algún momento de su vida y lo ponga en marcha ahora mismo.

 Aproveche los bríos que siempre traen consigo la apertura de un nuevo año para comenzar cualquier nuevo proyecto, y no lo deje para más adelante. ¡Este es el momento preciso!.

¿Sabe cuál ha sido mi mayor realización profesional, a mis 56 años, en los últimos ocho meses del 2017 al igual que, para mi equipo de trabajo?

Escribir y publicar para usted, los 30 artículos que hasta la fecha, conforman este blog (50ymasvida). Con la satisfacción espiritual de que han sido muchas las personas que a diario, leen nuestros posts, alcanzando la cifra de 7000 visitas y más de 300 comentarios.

Y como si fuera poco, para sentirme aún más agradecida, he recibido muestras de afecto y respeto a través de los comentarios que, han dejado en cada uno de los post publicados hacia esta humilde servidora, que hoy les reitera una vez más, las gracias  por visitar nuestro blog. Además, quiero compartir con usted, el artículo que acabo de publicar en http://Psicocode.com y si le resulta de su agrado, lo puede compartir con sus amigos en Facebook, twitter y demás páginas sociales. 
 Solo me queda desearle mucha salud, a usted y su familia en este año que recién comienza. Y decirle desde el corazón: feliz año tuyo 2018.  

Carmen Tamara.