lunes, 8 de mayo de 2017

En Alas de la Fantasía



Fantasías sexuales

¿Considera usted, a la fantasía sexual una buena aliada para disfrutar con mejor calidad del sexo con su pareja? ¿Quienes acuden más a la fantasía como recurso en la relación sexual, los hombres o las mujeres? 

A través del tiempo, disfrutar de sus fantasías sexuales ha sido para las mujeres algo mal mirado, un tabú,  quizás,  desde la aparición misma de la Eva mitocondrial.  
Los motivos, son bien conocidos, pero creo que vale la pena refrescar algunos.
Consideradas históricamente como el “sexo débil“, aún hoy, sobre todo en sociedades menos desarrolladas económica y culturalmente, las mujeres aprendemos desde temprana edad cual será el rol que más tarde jugaremos en la vida.
 El hombre, como patriarca, se reserva el puesto de proveedor por excelencia y la mujer, además “de… “, estará disponible para la procreación y la dirección doméstica de la familia y la casa, acciones que la gran mayoría de las mujeres desempeñamos con destreza y habilidad, como si hubiésemos nacido diseñadas para eso.
Ese rol de “objeto doméstico” es una de las razones por las cuales muchas mujeres reprimen el deseo de fantasear sexualmente con su pareja,  ya que lo ven como algo innecesario  y en muchas culturas y religiones ni siquiera es bien mirado.

El órgano sexual más importante que tenemos los seres humanos no son justamente los genitales, aunque muchos consideren lo contrario.  Es el cerebro, todas nuestras vivencias se procesan y almacenan allí;  unas se quedan para siempre y otras, con el paso del tiempo, desaparecen.
Es el cerebro quien controla toda nuestra fisiología, de él parten las señales de mando que intervienen en la secreción de hormonas y la imaginería creada por las fantasías sexuales son un potente desencadenante de la actividad sexual, además de una obvia fuente de disfrute, para ambos sexos.
Los varones en particular,  tienen la necesidad casi fisiológica de crear imágenes sexuales que se construyen a través de la observación visual  y la utilizan  para lograr una erección exitosa, firme y constante.
Quizás hay muchos hombres que al leer este artículo pensaran: ¡Claro… no es lo mismo “abrir la boca”, que “levantar el brazo”, por eso tenemos que recurrir a la imaginación!  Y las féminas  estamos de acuerdo con eso.
 Pero es que la fantasía sexual para el sexo masculino es tan importante como alimentarse, estimula su potencia y virilidad  y gracias a ella, es muy difícil que un hombre sano no logre el orgasmo. Sin embargo en la mujer es diferente.


 Alguien dijo y de seguro fue un caballero conocedor de la psicología femenina que no hay mujeres frígidas, sino hombres incapaces. ¿Qué hay de cierto en esto?….Bueno, mientras usted piensa en la respuesta, yo sigo haciéndole nuevas preguntas.
¿Cree usted válido que las féminas debamos desarrollar nuestras propias fantasías sexuales o solo son los caballeros quienes tienen derecho a ellas?
Creo que sería muy bueno para conservar una relación de pareja duradera  que las mujeres le demos más importancia a ese recurso: ¡Señora, es más importante que lo que habitualmente creemos!
A la vez que facilita el acto sexual, nuestro propio disfrute, a su vez, estimula al varón. Y por que no,  sirve para auto motivarnos a nosotras mismas.
Consciente estoy  que no son todas las mujeres quienes fantasean sexualmente con su pareja y esas que lo hacen, tienen menos riesgo de no lograr un orgasmo placentero, a diferencia de las que carecen o prescinden de fantasías sexuales.
 En el sexo entre un hombre y una mujer no deben existir reglas, pero  sí los juegos sexuales, ya que los mismos estimulan la libido en ambos.
Los juegos sexuales favorecen y forman parte de la fantasía erótica de la pareja, la cual se hace más efectiva y necesaria con el paso de los años, mucho  más cuando se ha vivido mucho tiempo con una misma persona.
En fin, sería genial que, cada miembro de la pareja le comunique al otro cuales son las cosas que más disfruta y cuáles no, sin tabúes y  con mucho respeto por la preferencia del otro.
Los varones deberían de ser más románticos, eso nos gusta a casi todas las mujeres… y pensar menos en el pene a la hora de una relación sexual, ya que el sexo, es mucho más que “eso”…, me refiero a la penetración vaginal.
Las mujeres, por nuestra parte, deberíamos  ser menos inhibidas  y más sexuales…disfrutar y mostrar como somos.
Si tenemos unas kilitos de más o de menos, no debemos de acomplejarnos por eso; tal vez ese detalle, es el que menos le importa a su pareja, por algo aún usted le gusta.

 No olvide señora, que los hombres  son fetichistas por naturaleza y quizás lo que más le gusta de usted, nada tiene que ver con ese peso de menos que todas deseamos tener…
¡Si, esos kilos que tal vez le sobran… de los que usted siempre se queja;  sobre todo, a la hora de t
ener sexo… y ni siquiera se da cuenta, que al rechazarse a usted misma le está creando un ruido en el sistema a su pareja!… ¡Atención con esas actitudes!... Así como algunas mujeres fingen placer en el sexo para obtener el amor de un hombre, también algunos hombres fingen amor para obtener los favores sexuales de su pareja; entonces mienten y nos dicen aquello que deseamos escuchar aunque no lo sientan.
En mi humilde opinión, en el amor, la guerra, y la fantasía sexual ¡VALE TODO!,  siempre y cuando, no les hagamos daño a nuestra pareja de forma psicológica, social  o físicamente y no pongamos en riesgo nuestra salud mental. Todos los recursos que faciliten la continuidad de la especie humana, creo que son necesarios y válidos en este mundo terrenal.

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Carmen Tamara




      

Un Saludo a los lectores

                                       
Hola, hoy quiero saludar desde el corazón a todas aquellas personas que, han visitado nuestro blog 50ymasvida desde su lanzamiento hace ya un año,  en el 2016. 
Hasta la fecha, contamos con más de 3 000 visitas al sitio y varios comentarios, los cuales hemos tenido en cuenta para confeccionar nuevos artículos de interés para ustedes, que son la razón de nuestro trabajo. Nos gustaría que nos sigan dejando plasmadas sus observaciones a favor o en contra, con la certeza que le vamos a responder, eso nos ayuda a mejorar.

Pueden contactarnos a través de este correo: diaz@uci.cu. 
 Gracias.  
  Carmen Tamara


martes, 4 de abril de 2017

Mucho más que dos.

                 

"Nothing last forever, but the Earth and sky"   

                             Kansas, Dust in the wind

                                

                                               


“Nada es para siempre, excepto el cielo y La Tierra”, dice el grupo Kansas en su más conocida canción, ¨Polvo en el viento¨.
Ciertamente, nada es eterno. Ni siquiera el cielo y La Tierra lo son,  sin demeritar la intención poética de la muy hermosa canción citada.

Aunque  hay relaciones de pareja que duran toda la vida, no es la regla. Mucho menos en estos tiempos, donde prima la independencia personal particularmente en lo económico y una pareja es lo que debiera ser: la unión libre de dos personas que se aman y deciden compartir sus días.
Cada cual entiende al amor a su manera, pero todos estamos de acuerdo en que, sentimiento al fin y al cabo, tiene altibajos, es voluble y puede evaporarse lentamente o apenas en un instante. Y cuando esto ocurre, ya no tiene sentido compartir los días, a menos que primen otros intereses ajenos al amor y al bienestar compartido.



Por experiencia, también sabemos lo doloroso que resulta terminar una relación. A nadie le gusta sufrir, por eso vivir a  plenitud y concientemente nuestra relación amorosa es la única garantía de que las cosas salgan lo mejor posible.
Y decimos esto porque en casi todos los aspectos de la existencia, desgraciadamente actuamos sin la suficiente responsabilidad por nuestros actos. Y cuando las cosas nos van mal, cargamos la culpa sobre los demás, el destino y la sociedad.

                    Hacerse responsable 

 
Cuando uno está consciente de algo, en este caso de su relación de pareja, actúa por sentimiento y convicción, porque le nace y le complace desde las entrañas.
No se trata de pensar, sino de sentir, de vivir con sencillez e intensidad el espacio íntimo con nuestra pareja. La atracción por el otro es un proceso puramente biológico y emocional, cada persona tiene sus propios patrones de gusto, expectativas y experiencias previas y la acción consciente aquí consiste en evitar que se entrometan en nuestros sentimientos consideraciones de cualquier índole, sean morales, económicas, familiares o las opiniones de otras personas. Solo uno mismo sabe lo que siente y es dueño de sus decisiones. Y es responsable por las mismas.

Por eso es imperdonable cuando alguien verdaderamente atraído por su pareja comete errores de todo tipo que afectan y ponen en riesgo la relación. Cuando una persona está plenamente consciente de lo que siente por otra, no hay espacio para errores.


El otro aspecto, que nunca podemos olvidar, es que una relación de pareja es mucho más que dos.
Es un modo de vida compartido, donde placeres y responsabilidades son para los dos. Además implica dejar a cada uno el espacio suficiente para su realización como persona útil y ser humano íntegro, donde uno vea en el otro apoyo y complemento, solidaridad y estímulo para vivir.
Una relación amorosa no puede ahogar al otro, pero tampoco significa subordinarse a la pareja ni llevar la vida que el otro imagina que debamos vivir. Todos tenemos el derecho y el deber de llevar nuestra propia existencia según nuestras inclinaciones y capacidades, siempre que esta existencia propia sea armoniosa y útil para los demás. 

                     Dos son más que 1+1

La relación de dos personas que comparten su vida debe entonces ser justamente el vehículo que facilite, al entregarnos y recibir, la más auténtica y plena realización individual.
Cuando una relación de pareja se basa en el amor, intuitivamente se actúa de ese modo, porque el amor es la manera que tenemos los seres humanos de experimentar en lo más hondo de nuestro ser que solo somos individuos hasta un cierto punto y en realidad formamos parte de una interacción infinita que abarca todo que existe.
Un sentimiento tan grande excede nuestra conciencia individual e inmediatamente se canaliza hacia personas concretas: nuestros padres, hijos, familiares y amigos y en particular, hacia esa persona que nos atrae y escogimos como pareja.
Desgraciadamente, es imposible sentir amor todo el tiempo. Es un estado de conciencia muy elevado y consume demasiada energía síquica. Su opuesto, el Miedo, se aprovecha de inmediato y nos lleva al individualismo, a cometer errores, a la mezquindad,
 Si no actuamos con plena conciencia de nuestra existencia, el amor de la pareja se puede acabar. Pero si lo cuidamos, lo alimentamos todos los días con intención e inteligencia, nos estamos llenando de energías, de vitalidad y logramos la maravilla de reconectarnos plenamente al Universo.
Nuestra relación de pareja puede y debe ser uno de los puentes que nos una con esa fuente inconmensurable de Creación y Abundancia, uno de los modos que haga de nuestra existencia una experiencia que valga la pena.
 Es imposible saber con exactitud que nos depara la vida, pues tiene lugar en un Universo infinito de infinitas interacciones.
La casualidad (que no significa ausencia de causas) no solo existe, sino que nos acecha a cada instante. No nos queda otra opción que lidiar con ella. Para esto, solo tenemos la posibilidad de ser conscientes de nuestros actos, de responsabilizarnos por ellos. Es lo único que podemos controlar en este Universo  infinito.

La opción de asumir nuestra relación de pareja de manera consciente, basados en el amor, la compenetración y la libertad plena de cada cual es por tanto el mejor modo de experimentar una vida íntegra.


Le invitamos a escogerla.





    







Rey